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Nueva York impone respeto

Los bandazos de la Bolsa de Nueva York son una invitación a la prudencia para la mayoría de los inversores y, en este caso, lo más prudente parece aligerar las carteras de todos aquellos productos susceptibles de dejarse influir por el ambiente. La recuperación del miércoles con 176 puntos en el índice Dow Jones pronto se desveló como una simple reacción técnica ante esa caída del 5% acumulada en 10 días y ayer la apertura de aquel mercado volvió a llenar de preocupación a medio mundo con una caída de hasta 164 puntos.La Bolsa española no hizo más que seguir el guión al pie de la letra y al cierre de los mercados el índice general de Madrid perdía el 0,91%, 8,14 puntos, y quedaba a menos de 20 del nivel de apertura del ejercicio.

La posición de los inversores españoles, a caballo entre la inestabilidad de Nueva York y el panorama que ofrece el euro, no es nada cómoda, lo que explica las dificultades para alcanzar contrataciones de 1.000 millones de euros, el nivel óptimo según algunos análisis para recuperar la confianza.

El euro llegó a caer ayer hasta 1,0410 dólares a primera hora de la mañana, confirmando la opinión de los operadores del mercado de divisas, que afirman que "no hay ninguna razón para comprarlo". El cambio oficial fue de 1,0473 dólares, nuevo mínimo histórico.

La Bolsa de Nueva York mantenía un descenso de casi 200 puntos a media sesión tras conocerse la ligera desaceleración del crecimiento económico en Estados Unidos en el primer trimestre de este año, y al cierre perdió 235,2 puntos (2,2%), la mayor caída del año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de mayo de 1999.