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Tortajada rastrea en su primera novela las huellas de un anarquista histórico

Vicente Tortajada acaba de publicar en Sevilla su primera novela. El poeta rastrea en Flor de cananas las huellas de un médico anarquista sevillano, Pedro Vallina, que vivió los convulsos años anteriores a la guerra civil y cuyo recuerdo dejó una estela de furia y humanidad. Tortajada (Sevilla, 1952) hace un recorrido por los escenarios del primer tercio de siglo. Ferrer Guardia, Wenceslao Fernández Flórez, Paul Morand o el hermano republicano de Franco son algunos de los personajes que desfilan por la novela.

Otro personaje de la novela, Federico Padilla O"Farrell, desgrana desde su retiro en Nueva York en 1950 los recuerdos que le quedan del médico anarquista. "Es la primera novela que publica la Editorial Renacimiento en 20 años", explica Tortajada, que es autor de libros de poemas como Pabellones (1990) y Esplendor (1994). "Esta novela ha surgido como una necesidad. Yo hasta este momento había escrito poesía y crítica literaria. Para mí era impensable escribir una novela. Entonces surgió un cúmulo de casualidades. Tengo un gran interés por el anarquismo sevillano anterior a la guerra civil", señala el escritor. El poeta y librero Abelardo Linares le trajo de Nueva York un libro de memorias de Vallina. "Vallina no entendió la integración de los anarquistas sevillanos con los anarquistas catalanes en la CNT. Esta integración era un atraso para él. Por ejemplo, Vallina entendía que los panaderos tienen unos problemas que no tienen que ver con los de los tranviarios", continúa Tortajada. El autor de Flor de cananas es un apasionado del primer tercio del siglo XX. "Había una gran libertad. Es la época en que cuaja la Restauración de Cánovas del Castillo y comienza el turno de partidos. Las cotas de libertad fueron altísimas. Había unos Gobiernos de derechas, con gente como Maura y Canalejas, que estaban como acomplejados de ser de derechas", afirma el autor. El escritor sevillano ha resaltado las luces y sombras de un personaje que entreveraba rasgos de humor con una falta de respeto repulsiva hacia la vida ajena. "El humor y la ternura son los elementos fundamentales de la novela. Don Pedro tenía unas cosas que eran para morirse. Un ejemplo es la bomba que le puso a Alfonso XIII en París. Era una de esas bombas que veíamos de chicos en los tebeos. Vallina mató a unos caballos y unos funcionarios de ésos que tiraban pétalos cuando pasaba el cortejo", comenta el escritor. Tortajada compara a Vallina con el personaje de Zorba el Griego, que inmortalizó Anthony Quinn en una célebre película. "Las cosas gordas que pretende hacer Vallina son clamorosos fracasos. Son un fracaso esplendoroso, como decía Zorba", indica Tortajada. El autor sevillano ha querido que Flor de cananas sea "una novela distraída". "Lo peor que se puede hacer es darle la tabarra a un lector que, encima, ha pagado. Me encantaría que alguien que leyese mi novela llegase a querer a mis personajes. Yo respetaré a Don Pedro hasta la muerte", agrega Tortajada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999

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