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Tribuna:

Feria

DE PASADAUn año más llegó la feria de Córdoba. Y con ésta, son ya seis las ediciones celebradas en el nuevo recinto ferial. Pese a ello, los cordobeses siguen hablando de El Arenal como si fuera una novedad. Cada cuatro años la feria coincide con las elecciones municipales. Es, sin duda, una de las peculiaridades de la campaña en la ciudad. La pegada de carteles siempre se produce en feria. En esta ocasión, el inicio oficial de la contienda será el próximo viernes, quizás el día grande de la semana. Aunque lo de semana es un decir, pues nada menos que diez días durarán las fiestas en Córdoba. El disparo de salida lo dio el alcalde, Rafael Merino, en la noche del pasado viernes con el encendido del alumbrado. Media Córdoba estaba allí. Sin embargo, no todos pasaron después al recinto. Lucecitas, palmas, un poquito de fuegos artificiales, y para casa. Hay que dosificarse. Sólo las casetas frecuentadas por la juventud registraron buena entrada este fin de semana. Pese a todo, la feria va dejando sus primeras anécdotas. A la recepción municipal, celebrada el pasado viernes, acudieron el candidato del PSOE, José Mellado, Rosa Aguilar, cabeza de lista de IU, y Manuel Cobacho, la apuesta de los andalucistas para conseguir representación en el Ayuntamiento de Córdoba. Como anfitrión, el alcalde. Fuera, a la entrada, unos 40 policías municipales aguaban la fiesta a Merino. Pitadas en demanda de una subida salarial. Parece no haber sentado muy bien a los dirigentes populares que Rosa Aguilar abandonara pronto la recepción para unirse a los manifestantes. A continuación, Merino creó la luz, dándole al botoncito mágico, ante la mirada expectante de miles de cordobeses. También hubo pitada, aunque a decir verdad pasó desapercibida. En esta ocasión, un grupo de pacifistas protestaba por la guerra en Yugoslavia. Asunto en el que Merino parece no tener muchas competencias. Quizás una de las casetas con más animación fue la de IU, conocida como el Rincón Cubano. Lleno hasta la bandera de público joven que no sabemos si sería o no muy revolucionario, pero que desde luego se tragaba los mojitos y los daiquiris a muy buen ritmo. Al ritmo caribeño, claro. Como camareros de lujo, buena maña se daban con el limón y la hierbabuena, el coordinador del área ejecutiva de IU en Córdoba, José Manuel Miranda, y el responsable de finanzas, Francisco Riaza. Enhorabuena, sus preparados eran más que potables. ANTONIO FERNÁNDEZ

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999