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Reportaje:

Carmona, a un paso de Hollywood

De Carmona a Hollywood. Los vecinos del pueblo sevillanos van a terminar siendo actores de primera si la cosa continúa como hasta ahora. El equipo que rueda Nadie conoce a nadie, bajo las órdenes del joven Mateo Gil, está llenando las calles de penitentes con capirotes y señoras con mantilla que, en esta época del año, no pueden ser más que extras reclutados por los productores entre los carmonenses. Las monumentales fachadas del pueblo y la amabilidad de sus guardias municipales -aleccionados por un alcalde que se ha dado cuenta de los beneficios del celuloide- han hecho que todas las películas que deberían rodarse en Sevilla, acaben en Carmona. Los productores se quejan de la cantidad de trabas burocráticas con las que tienen que lidiar para obtener permisos en Sevilla; mientras que en Carmona, todo son facilidades. Solas, de Benito Zambrano; Yerma, de Pilar Távora, y hasta Belmonte, de Juan Sebastián Bollaín, son algunas de las películas que se han rodado en este pueblo. Con esta experiencia a las espaldas, nadie tuvo que decirle a los figurantes en la madrugada del lunes que no miraran a la cámara. "A mi me dijeron que vienera vestida como de Domingo de Ramos, pero los zapatos no me los he puesto. Eso ni soñarlo", comenta una señora de más de 60 años que acudió puntual, a las ocho de la tarde, a la iglesia Santa María de Gracia. La mujer aclara lo del calzado porque sabe que le espera una buena "peoná"y que tendrá que estar en pie casi toda la noche. "No tengo conciencia de estar haciendo una película, sólo de estar currando como un negro", asegura Gil, para quien Nadie conoce a nadie, basada en la novela de Juan Bonilla, es su primer largometraje. El equipo, del que forman parte los actores Eduardo Noriega, Jordi Mollá, Natalia Verbeké y Paz Vega, estarán en Carmona toda esta semana rodando los exteriores en los que los protagonistas buscan a los culpables de un atentando en plena Semana Santa. "La experiencia está resultando tan estresante como yo esperaba. No me ha cogido por sorpresa", comenta Mateo Gil, famoso por los guiónes de Abre los ojos y Tésis, ambas de Alejandro Amenábar. El director, a quien sus actores definen como "un currante nato", comenzó el rodaje del lunes con un contratiempo, la lluvia, y una buena noticia: su corto Allanamiento de morada recibió otro premio. "Con este ya suman 24", apuntaba divertido Mateo Gil, como si la cosa no fuera con él. El equipo, que después de pasar una semana en Carmona volverá a rodar en Sevilla varios días, ha decidido llevar algunas secuencias a Madrid. "No hemos encontrado una casa adecuada para los protagonistas, así que la montaremos en un plató", asegura Mateo Gil que ha sido asistente del director en las dos cintas de Amenábar y en La lengua de las mariposas, de José Luis Cuerda. "Nos está quedando una Semana Santa bastante verosímil. Las imágenes nos las hemos fabricado nosotros, porque las de verdad son tan valiosas que nos no podemos permitir que corran ningún riesgo durante el rodaje", aclara Gil que ha renunciado a volar un paso como escribía Bonilla en su novela. "Es un trabajador nato y tiene una capacidad de trabajo sobrehumana", dice Eduardo Noriega sobre su director después de que le explicara con pelos y señales la secuencia que iban a rodar durante los seis días que pasarán en Carmona. "El público se lo va a pasar pipa", promete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1999

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