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Puños, patadas y planchas

La jornada estuvo cargada de sucesos reprochables, de malos gestos. Lo peor se vio en el Valladolid-Villarreal, donde de una entrada con los pies por delante de García Calvo sobre Pascual se pasó a una reyerta barriobajera entre los jugadores de ambos equipos. La pelea se saldó con tres expulsiones: Craioveanu, que agarró del cuello al central albivioleta; Albelda -siempre en el centro de todas las batallas-, que soltó sus manos en el barullo, y Vizcaíno, que conectó un puñetazo en la nariz de Robert -iba dirigido hacia Albelda, pero fue el veterano capitán, que actuaba de separador, quien se llevó el golpe-.En Oviedo, Onopko zanjó con una patada de karateka a la altura del pantalón una discusión que sostenía con el racinguista Salva. Y para colmo, tras su maniobra, el ruso se tiró al suelo fingiendo que era él el agredido. Pero el árbitro vio el incidente y lo resolvió con la lógica expulsión del oviedista.

Ferreira, en Bilbao, tuvo un día especialmente agresivo, con duras y reiterativas entradas, y también vio la roja. Pero no por su acción más grave: José Mari le hizo un regate en una banda y el central, sin posibilidad alguna de entrar en contacto con el balón, le contestó clavándole los tacos en la rodilla.

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