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GENTE

PISCOLABIS Y FOTO

La ex ministra de Agricultura Loyola de Palacio daba ayer buena cuenta de un torrezno y una cerveza en un bar de la plaza Mayor de Segovia, su cuna parlamentaria y lugar de retiro habitual, cuando fue sorprendida por unos periodistas a los que, antes de dejarse fotografiar, puso como condición cambiar la bebida que estaba consumiendo por un vino de la Ribera del Duero, por aquello de hacer patria. No obstante, para no herir la susceptibilidad a bodegueros de otras zonas, como le ocurrió al presidente del Gobierno, José María Aznar, con los de La Rioja, la ahora candidata del PP a los comicios europeos apostilló que se están haciendo muy buenos caldos en diversas zonas de España, y sobre todo dejó claro: "Yo no soy excluyente". Sin haber probado el sabor dulce de su departamento, una vez aprobada la Agenda 2000, cuando ya sólo la tocaba repartir cuotas lácteas y hectáreas de cereal, De Palacio se verá envuelta en una "frenética" campaña electoral, como ella define, pero lo que más lamenta de todo es tener que renunciar a su acta de diputada por Segovia, y cuando se acuerda se entristece.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 1999