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El Barça coloca la segunda piedra

El Girona Gavis se derrumbó en el último cuarto de hora del partido

Dice el refrán que poco dura la alegría en la casa del pobre. La victoria de ayer del Barça frente al Girona Gavis por 109-92 no hizo sino confirmar el dicho. Fue, sin embargo, una constatación trabajada. El Girona salió dispuesto a rebatir las evidencias pero se quedó a un cuarto de partido de conseguirlo. Durante los tres restantes fue el dominador de la contienda.

La eliminación del base azulgrana, Djordjevic, por cinco faltas personales tras una técnica a poco más de quince minutos para el final y la descalificación de Kempton, el pivote americano del Gavis, tras un lance rocambolesco en el que acumuló tres faltas (le sumaron una técnica y una descalificante a la que había cometido) sentenciaron un encuentro hasta entonces muy igualado.

Los 51 puntos con los que se fue al descanso el Girona ilustran a las claras las armas de las que tiró para dominar el encuentro. Como lo hicieran en el primer partido, los gerundenses esgrimieron un ataque portentoso. Dieron una lección de como se rentabiliza al máximo una posesión y evidenciaron cómo se destroza cualquier tipo de defensa. Ni el marcaje al hombre que ordenó Aíto en los tres primeros cuartos de la primera parte, ni la zona que intentó después impidieron que el Girona, practicando un baloncesto fácil —Jofresa estuvo intachable en la dirección— sacase provecho, ya con canastas ya con faltas, de casi todos sus ataques.

Juego embarullado

El Barça mientras se conformaba con sobrevivir de las segundas opciones que le permitían sus capturas en ataque. Sólo a seis minutos del descanso logró adelantarse por primera vez en el marcador (38-37). No fue definitivo. La dirección azulgrana era espesa y la selección de tiro dubitativa. Con Rentzias en el banquillo —cometió su tercera falta mediado el primer periodo— ningún jugador marcaba la pauta. Así que se fueron un punto por debajo al descanso (50-51).

La vuelta ofreció unos primeros minutos con más dejo mismo. El Girona hacía su trabajo, mientras que el Barça lo vigilaba de cerca con Gurovic y Fernández en el banquillo observando la evolución del joven Pau Gasol en la pista. Gasol es un espigado alero con excelentes referencias de su paso por los equipos inferiores y por la selección española juvenil. No hizo ayer nada excepcional pero aguantó el tipo, lo cual ya es muy estimable. Además de Gasol, también tuvo sus minutos otro juvenil, Juan Carlos Navarro.

Y así fue hasta que los árbitros se cansaron del juego un tanto embarullado que reinaba en la cancha. Cortaron entonces por lo sano con la técnica a Sasha primero y minutos más tarde —a ocho para el final— con la descalificación de Kempton. La marcha del base azulgrana espoleó a sus compañeros. La de Kempton supuso un 84-69 en el marcador tras el pleno de Sabih en los seis tiros libres preceptivos. El equipo gerundense volvió a evidenciar la escasez de sus efectivos. Kempton mostró su falta de concentración al dejar en inferioridad de condiciones a su equipo, simplemente por un exceso en sus protestas hacia los árbitros.

A partir de aquí se vio otro partido. Muerto por inanición, el Girona se dedicó a aguantar con apenas argumentos el vendaval azulgrana. Inútil el esfuerzo. El equipo azulgrana logró un parcial de 21-0 y se llevó por 17 puntos de diferencia el segundo encuentro. Lo que lo coloca a un paso de las semifinales y de la clasificación automática para la Euroliga ya que el equipo azulgrana, al haber sido primero en la fase regular no necesita para ello acceder a la final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999