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Un entrenamiento para la galería

Unos 7.000 jóvenes presencian en el Camp Nou un suave y distendido ensayo de Brasil

Más que un entrenamiento de la selección de Brasil, fue una ceremonia publicitaria de los patrocinadores del partido del centenario. El Camp Nou acogió ayer un ensayo con un guión escrupuloso encaminado a vender una serie de productos, olvidándose del fútbol. El estadio azulgrana se convirtió en un club de fans a la caza de fotografías de las estrellas brasileñas, en lugar de un campo en el que se ordena el arte del balompié. No se cumplieron las previsiones de congregar, al menos, a una tercera parte del aforo del Camp Nou. Sólo unos 7.000 especta dores, la mayoría niños acompañados de sus padres, y adolescentes, acudieron al estadio. La fiesta comenzó con puntualidad. La selección de Brasil saltó al campo en grupo, a excepción de Romario. Con 10 minutos de retraso, fue el último en pisar el césped. Sus compañeros lo esperaban. El grupo musical Amigos do Brasil hacía un cuarto de hora que amenizaba la tarde. Wanderley Luxemburgo, el seleccionador de Brasil, asumió su papel de director de cine. Tras una breve charla con Romario, la canarinha comenzó a estirar sus piernas. Unas breves carreras y ejercicios de calentamiento y directos a un partidillo.

Luxemburgo alineó, con peto naranja, al equipo titular que hoy se enfrentará al Barça: Rogerio; Ze Maria, Odvan, Scheit, Roberto Carlos; Flavio Conceiçao, Emerson, Rivaldo, Amoroso; Ronaldo y Romario. El otro equipo, integrado pon el resto de brasileños y con peto verde, se reforzó con cinco jugadores del juvenil del Barça, Peque, Roberto, Mendoza, Moisés y Juan Carlos. Fueron los jóvenes azulgranas quienes aprendieron más en una tarde de fútbol que en varias semanas en el juvenil. Tuvieron el privilegio de entrenar, jugar al lado de las estrellas brasileñas. "A Estos los tienes que esperan por que llegan andando. Y llegan y te la hacen", espetó uno de los chavales a la conclusión del partidillo de unos 45 minutos.

Mientras en la grada, los gritos de los jóvenes se sucedían: " Carlos, saluda! ¡Romario, mírame Ronaldo, quiero una foto contigo!". Los jugadores respondían con el saludo correspondiente, mientras Luxemburgo paraba cada cinco minutos para ordenar las ideas. La sesión acabó con lanzamientos de penaltis y de faltas a cargo de Romario, Ronaldo, Rivaldo y Amoroso. La fiesta se cerró con la salida al campo de una veintena de chicos que entregaron una bolsa a cada jugador.

Rivaldo anunció una sor presa para hoy si marca con Brasil al Barça. No desveló el secreto, pero el azulgrana podría festejar el gol, si llega el caso, mostrando una camiseta azulgrana pon debajo de la amarilla de su selección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999