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El nuevo centro podrá albergar dos millones de ejemplares

Está previsto que las nuevas instalaciones de la Biblioteca Valenciana puedan albergar dos millones de volúmenes. El objetivo es reunir la producción valenciana actual y retrospectiva sobre cualquier soporte; cualquier producción realizada sobre la Comunidad Valenciana y todas aquellas obras de especial relevancia o interés, y muy especialmente obras de referencia, que posibilitan la seria investigación de lo valenciano. Elaborar y difundir la información reunida y facilitar el conocimiento y el acceso tanto a la propia colección como a la de otras biblioteca son las otras dos finalidades del centro, que se estructura en cuatro espacios diferenciados: zona de acceso general, zona de investigación, zona de trabajo técnico y almacenes. El claustro, de gran belleza e importancia patrimonial, articula las zonas abiertas a la lectura, la investigación y labores administrativas. Riqueza y variedad son las dos característias principales de los fondos actuales de la biblioteca, según explica la responsable del Servicio de Libro de la dirección general de Bellas Artes, Paquita Alexandre. Las principales colecciones bibliográficas privadas, que forman parte del patrimonio de la Generalitat, son el legado de Nicolau Primitiu y la recientemente adquirida a Manuel Bas Carbonell por cerca de 80 millones de pesetas. El archivo López-Chavarri, el fondo Mayans o las donaciones de Adolf Pizcueta, Sanchis Guarner, Pere Maria Orts o Joan Fuster también integran los fondos de la Biblioteca Valenciana. Archivo gráfico El fondo antiguo de la Biblioteca incluye manuscritos, incunables y obras de los siglos XVI al XVIII, con cerca de 9.000 ejemplares. Las monografías de los siglos XIX y XX alcanzan la cifra de 160.000 volúmenes. En cuanto a las publicaciones periódicas, el centro guardará 8.5000 títulos distintos entre periódicos, revistas, publicaciones especializadas y libros de fiestas, entre otros. Especial relevancia tiene el material gráfico acumulado, que tendrá un papel protagonista en la Biblioteca. Este apartado está integrado por carteles (más de 9.000 unidades), postales antiguas (alrededor de 30.000), colecciones fotográficas, que incluyen los archivos adquiridos por la Generalitat, procedentes de José Huguet, Francesc Jarque, Finezas o Peydró. Entre el material audiovisual se contabilizan 6.000 unidades entre vídeos, casetes y discos.

La Jaume I inaugura una biblioteca con capacidad para 450.000 volúmenes

La Universitat Jaume I (UJI) de Castellón abrió ayer, día del libro, las puertas de su nueva biblioteca, un espacio de más de 8.000 metros cuadrados ideado con absoluta racionalidad. La UJI optó por utilizar sus propios medios, su oficina técnica, para la creación de este edificio que alberga, según una encuesta, el servicio más utilizado por los estudiantes. Así, José Pitart se hizo cargo de un diseño arquitectónico que da ejemplo sobre la compatibilidad de las formas y la lógica, la belleza y el aprovechamiento del espacio. La nueva biblioteca, que estará dirigida por Vicent Falomir, ha costado 610 millones de pesetas, tiene una capacidad para 450.000 volúmenes (la UJI posee alrededor de 250.000) y plazas para cerca de 800 estudiantes, distribuidas en las seis plantas que conforman una estructura cúbica acristalada. Todas las plantas cuentan con un sistema de aislamiento realizado con paneles de madera y ventanas de cristal doble, lo que permite escuchar el silencio. Uno de los aspectos que más destaca del diseño es el aprovechamiento de la luz que, sin embargo, se ha tenido que compatibilizar con lo dañina que puede ser la exposición solar de los fondos bibliográficos. Así, por ejemplo, las mesas de consulta que se encuentran junto a las estanterías, ya repletas de volúmenes, están orientadas al noroeste de forma que el sol no incide de forma directa. Las salas de lectura se han diseñado con otras premisas. En éstas, el aprovechamiento de la luz solar se ha plasmado con su situación, alrededor de un patio orientado al este. Para la distribución de estas mesas se ha tenido en cuenta las respuestas de los estudiantes sobre el ambiente en el que se encontraban más cómodos. Así, se han dispuesto cabinas para grupos (64 con capacidad para 16 usuarios), individuales (28), 180 puestos de trabajo individual y 344 puestos de trabajo en mesas de cuatro usuarios. Según Vicent Falomir con este edificio se pretende incrementar el aprovechamiento de los recursos bibliográficos. La biblioteca puede ser utilizada no sólo por los estudiantes, sino también por el resto de ciudadanos. Además, se ha fijado un amplio horario de ocho de la mañana a diez de la noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de abril de 1999

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