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Guerra de nervios

La situación de la economía española preocupa lo suficiente como para relegar a segundo plano las evoluciones del conjunto de la zona euro, y ambas deberían bastar para olvidarse de lo que su cede en Nueva York, pero cuando este último mercado efectúa un repliegue de casi 300 puntos, como el del lunes a última hora, no hay inversor que aguante el envite sin parpadear.

El mercado español abrió con un recorte de 246 puntos en el Ibex 35 y de 18,17 en la Bolsa de Madrid, algo más del 2% en ambos casos y en línea con los grandes mercados europeos. A lo largo de la sesión, sin embargo, se detectaron numerosos esfuerzos para sacar del atolladero a unos cuantos valores de primera fila, sobre todo bancos, algo que se complicó a lo largo de la jornada debido a la constante presencia de órdenes de venta. El recién estrenado Santander Central Hispano perdió el 5, 09% al cierre, tras negociar cerca de siete millones de acciones.

Los inversores están muy nerviosos desde que el último dato del IPC puso en evidencia la ausencia de control del Ejecutivo sobre una buena parte de las variables económicas que determinan la evolución de la inflación. En el mercado se admite abiertamente que lo que suceda a partir de ahora entra en el terreno del azar lo cual, curiosamente, no ha gustado en un colectivo tan amante del juego como es el bursátil.

El recorte de la Bolsa madrileña, con un 1, 65% al final de la sesión, fue de los menores de Europa, en donde abundaron las caídas superiores, mientras que el euro se mantuvo cerca del nivel anterior sin contratiempos, con un cambio oficial de 1, 0646 dólares y un mínimo de 1, 0640 a lo largo de la jornada.

[ Wall Street cerró la jornada con un avance de 8 puntos (0,08%) en el índice Dow Jones, que se situó en 10.448, 50].

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de abril de 1999.

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