El centro que debía analizar el "chupinazo" no lo hizo porque confió en el fabricante
Los Laboratorios Madariaga, que tienen la concesión oficial del Ministerio de Industria para analizar la composición de los petardos para su homologación antes de ser comercializados, no efectúa los análisis porque se fía de la información que dan las empresas fabricantes. Así lo afirmaron ayer altos cargos del laboratorio, que declararon ante el juez de Gavà por el caso chupinazo, el petardo que en la noche de Sant Joan de 1997 causó un centenar de heridos en varias poblaciones del Baix Llobregat. El director general de Laboratorios Madariaga, Raúl Ezama, explicó al juez que no analizaron la composición del chupinazo porque confiaron en los datos suministrados por la firma valenciana Pirofantasía. El petardo contenía una mezcla de aluminio y clorato potásico, una combinación prohibida por una normativa aprobada en 1997. Los responsables del laboratorio dijeron que cuando homologaron el chupinazo, la nueva ley había sido aprobada pero no había entrado en vigor. El director de pirotecnia de Laboratorios Madariaga, Ramón Mañana, declaró que se limitan a seguir las directrices del Ministerio de Industria.


























































