Guinness pone a la venta Cruzcampo, firma por la que pagó 98.000 millones en 1990

La empresa irlandesa Guinness ha decidido vender Cruzcampo, la primera cervecera española —con el 25% del mercado—, por la que pagó 98.000 millones de pesetas en el año 1990 en lo que fue la mayor operación hasta entonces de compra de una empresa española por otra extranjera. Con esta venta, la empresa, que forma parte del consorcio británico Grand Metropolitan desde mayo de 1997, se retira ría del mercado español. La decisión responde a un cambio de estrategia del grupo que podría contemplar también cambios en otros lugares donde fabrica cerveza.

Guinness, que superó las ofertas presentadas por la estadounidense Andhauser, la australiana Fosters y la belga Stella Artois en la adquisición de Cruzcampo, amplió el grupo un año después al adquirir Unión Cervecera. Precisamente la incorporación de esta sociedad supuso una rémora que ha frenado el crecimiento de los beneficios y ha dejado la productividad por empleado por debajo de la media del sector.

La empresa ha hecho llegar a sus principales competidores el cuaderno de venta y, a pesar de la discreción que ha querido dar a la operación, ha trascendido en el mercado. El mandato para realizarla lo ha encargado al banco de negocios Goidman Sachs, que ha rechazado hacer cualquier tipo de comentario sobre ella. Las fuentes consultadas por otra parte no han precisado cuál es el precio al que se valora ahora el grupo cervecero, aunque ha crecido en activos y su valor superaría claramente los 98.000 millones de pesetas que desembolsó en 1990.

El Grupo Cruzcampo, que controla gran parte del consumo del sur de la Península, se ha convertido en el primer productor de España, con el 25%. Explota las marcas Cruzcampo, Henninger; Skol, Keller, Alcázar, Victoria y Estrella del Sur, y en 1995 tuvo un beneficio operativo de 4.700 millones de pesetas, que cayeron hasta 4.200 millones de pesetas en 1996. Las ventas en este último año fueron de 67.600 millones de pesetas.

Allen Peeters, presidente de Cruzcampo, declaraba a comienzos de 1998 que durante el año 1997 se habían conseguido "unos beneficios operativos cercanos a los 6.000 millones de pesetas". Sin embargo, el presidente reconocía que seguía habiendo unos niveles de productividad bajos para sus perspectivas de negocio. En 1997 se intentó aplicar un plan de jubilaciones anticipadas de 130 personas, pero solamente se apuntaron al mismo 70.

A mediados de 1998, la caída del consumo de cerveza por habitante en España encendió las alarmas en la empresa, que ya apostó abiertamente por replantearse su presencia en el mercado español. Si en el año 1991 el consumo de cerveza por habitante en España era de 71 litros, en 1997 esa cifra se situó en 67,1 litros.

Estas cifras motivaron que, a mediados de 1998, Allen Peeters comunicara a los sindicatos que la empresa ponía en marcha un plan de inversiones por valor de 21.000 millones de pesetas y la supresión de 292 empleos, el 11% de la plantilla, que es de 2.500 trabajadores, repartidos en cinco centros operativos, una vez que en 1996 cerró la fábrica de Málaga.

Las principales firmas cerveceras españolas se hallan en manos de multinacionales. Así, mientras Guinness controla el 100% de Cruzcampo, El Águila está participada al 51% por la holandesa Heineken, Unión Cervecera está controlada al 60% por United Breweries y el grupo francés BSN tiene el 30% de Mahou, mientras que el 18% de Damm es propiedad de Oetler; [Por otro lado, la cervecera Estrella de Galicia ha rechazado varias ofertas de compra por parte de grupos multinacionales, según dijo ayer su consejero delegado, Ignacio Rivera].

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de marzo de 1999.

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