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Reportaje:

El laberinto "verde"

Seis años después del congreso de unidad de los partidos verdes en Cataluña, el espacio ecosocialista se encuentra hoy todavía más fragmentado que entonces y con más heridas abiertas entre los líderes de las formaciones que aspiran a representar este espacio. Mientras que en varios países de la Unión Europea los verdes se sientan ya en el consejo de ministros, la ruptura el año pasado de la coalición Iniciativa per Catalunya-Els Verds ha interrumpido un camino que apuntaba un proceso análogo en Cataluña y ha devuelto un escenario de atomización. Hoy, en el laberinto verde lo más fácil es perderse. La designación de Joschka Fisher al frente nada menos que de la diplomacia alemana, la inclusión de Dominique Voynet en el Gobierno de la izquierda plural de Lionel Jospin en Francia y la gestión del verde Francesco Rutelli en la alcaldía de Roma reflejan el auge de un movimiento que nació bajo la influencia de Mayo de 1968. Pero la mayoría de partidos verdes han abandonado sus reivindicaciones más radicales y sus postulados son vistos con simpatía entre el electorado, especialmente entre los más jóvenes. En las elecciones europeas de 1989 -el año de la caída del Muro de Berlín- los partidos ecologistas sumaron en Cataluña 105.000 votos. Se presentaron cuatro candidaturas y parecía que el definitivo despegue se conseguiría con la unión de los grupúsculos dispersos. La unificación llegó en 1993, en un congreso celebrado en Terrassa. Sólo quedó al margen el Partit Ecologista de Catalunya (PEC), oficialmente apolítico pero con actitudes marcadamente antisocialistas, cuya principal bandera es el antiabortismo y su defensa de la "ley natural". Desde entonces, el PEC se ha presentado siempre en solitario a las elecciones. En Terrassa confluyeron cuatro pequeños partidos, cuyos dirigentes, al frente de otras siglas, siguen hoy enzarados en polémicas: Moviment d"Esquerra Nacionalista (Joan Oms y María Olivares), Alternativa Verda (Josep Puig), Els Verds de Catalunya (Jordi Bigues) y Alternativa Ecologista de Catalunya (José Luis Freijó). Nacionalismo En el congreso, que dio origen a Els Verds-Confederació Ecologista de Catalunya, se impusieron las tesis econacionalistas -que vinculan la lucha medioambiental con reivindicaciones nacionalistas- gracias a la alianza entre Joan Oms y Josep Puig. Ambos han mantenido desde entonces la misma trayectoria, a partir de la premisa que el ecologismo político catalán debe quedar al margen de los vaivenes del resto de España y mantener una estructura propia en Europa. El que había de ser el congreso de unidad, no obstante, apuntó el fiasco antes de clausurarse: Vicenç Fisas, una de las figuras más prestigiosas que debían avalar el proyecto, se desmarcó en el mismo congreso, y poco después abandonaron el partido los militantes disconformes con el nacionalismo de la organización. Entre los que desertaron se encontraba la AEC en bloque y no pocos militantes que provenían de Els Verds, entre ellos el propio Jordi Bigues. Paralelamente, Iniciativa per Catalunya (IC), la organización impulsada por el partido histórico de los comunistas catalanes -el PSUC-, iniciaba la por entonces aún incipiente apuesta por el ecosocialismo. En 1993, militantes críticos con la dirección de IC fundaron la Corriente Ecosocialista. Ambos procesos -el rojo y el verde- para vertebrar el espacio ecosocialista en Cataluña confluyeron en 1995 con la coalición Iniciativa per Catalunya-Els Verds, que supuso la entrada de concejales verdes en las instituciones por primera vez en la historia. Los más emblemáticos: María Olivares en el Parlament, Josep Puig en el Ayuntamiento de Barcelona. No obstante, el proceso se interrumpió abruptamente con la crisis que enfrentó a IC con Izquierda Unida (IU), y la posterior escisión anguitista de IC, articulada en el Colectivo Rojo-Verde-Violeta, que como su nombre indica asumía como propio el objetivo verde. La formación que los anguitistas impulsaron después, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) sigue reclamando una porción del espacio ecosocialista, con el aval de Mientras Tanto, la revista fundada en 1979 por el filósofo Manuel Sacristán, uno de los primeros marxistas que apostaron por incorporar los postulados ecologistas al pensamiento comunista. La ruptura de IC se trasladó mecánicamente a Els Verds-CEC, que se partió en tres trozos: los partidarios de seguir con IC, los partidarios de incorporarse a EUiA y los que defendían negociar con todos los partidos progresistas. Al final se impuso esta tercera facción en una asamblea que los destituidos Oms y Puig siempre han considerado irregular. La división acabó, pues, en una fragmentación triple y, posteriormente, acarreó la ruptura entre Iniciativa y Els Verds-CEC. Los ecologistas iniciaron su hostilidad hacia IC cuando los poscomunistas estrecharon lazos con el grupo fundado por Oms y Puig -Opció Verda-. Y de la hostilidad pasaron a la guerra cuando la 5ª Asamblea de IC culminó su mutación ecosocialista, que quedó reflejada en un cambio de nombre: IC pasó a llamarse Iniciativa per Catalunya-Verds. Apoyo europeo Els Verds-CEC consideró que IC había "usurpado" su nombre y hoy sigue amenazando con presentar una candidatura bajo el nombre de un partido que ha registrado: Iniciativa-Els Verds. Indignado con IC, Els Verds-CEC ha suscrito un acuerdo con ERC para acudir juntos a las municipales en Barcelona y aspira a extender el acuerdo a otros municipios. El mismo día en que se celebrarán las municipales, el 13 de junio, están convocadas también las europeas. Paradójicamente, el socio electoral más probable de Els Verds-CEC en las europeas parece IC-Verds, en el marco de una coalición con Los Verdes. Ésta es la opción preferida por la federación de partidos verdes europeos, que ansía poner fin al agujero que supone España, que no aporta ningún eurodiputado. No obstante, Els Verds-CEC impuso sus tesis en el congreso que Los Verdes celebraron hace 15 días y consiguió que la formación no ratificara el preacuerdo alcanzado con IC y otras formaciones. El preacuerdo establecía que la lista estaría encabezada por Antoni Gutiérrez Díaz (IC) y Els Verds-CEC aspiran a situar a Jordi Bigues en un puesto de elección segura. De momento, siguen las negociaciones. El interés de IC-V por sellar un pacto con Los Verdes radica en que esta confederación tiene el apoyo de la federación europea de partidos verdes, lo que garantizaría el desembarco en España de los líderes ecologistas europeos. Pero su aproximación a Los Verdes y Els Verds-CEC ha irritado a los socios verdes de IC-V, especialmente a Oms. Como respuesta, Opció Verda ultima una candidatura para las europeas con el Grupo Verde, que en Cataluña está representada por la AEP de Freijó. Al mismo tiempo, Opció Verda se plantea sumarse a las plataformas que se están constituyendo en torno al socialista Pasqual Maragall. A las puertas de las elecciones europeas, seis años después del congreso de unidad, las posibilidades de que cuaje una única candidatura ecologista está descartada. Pero el ecosocialismo tiene posibilidades de conseguir algún acta de eurodiputado, especialmente si al final confluyen la organización más numerosa -IC-Verds- con la que tiene el apoyo de la federación europea verde -Els Verds-CEC y Los Verdes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de marzo de 1999