La necesidad de ayudas públicas
Los siete minusválidos con amputaciones que acudieron a la sexta clase del primer cursillo específico para ellos que se organiza en la región coinciden en que sin ayudas no podrían esquiar, y reclaman de la Administración subvenciones para que sus compañeros también puedan disfrutar."La Administración se tiene que volcar con los minusválidos, porque sin ayudas no podríamos esquiar", reclama Estrella Cerezo, de 37 años, alumna del cursillo. "Sólo los estabilos [unas muletas especiales que acaban en un esquí] cuestan unas 50.000 pesetas, cuando unos bastones de esquí normales valen mucho menos. Los precios son desproporcionados. A nadie se le ocurriría gastarse ese dineral para probar a ver si le gusta el esquí", añade Cerezo.
"Se aprovechan de nosotros [los minusválidos] porque no nos queda más remedio que comprar al precio que nos ofrecen. La prótesis que llevo cuesta tanto como un coche, alrededor de millón y medio de pesetas", explica Francisco del Pino, otro alumno.
El cursillo, pionero en Madrid, está organizado por la Federación Madrileña de Deportes de Minusválidos Físicos y subvencionado por Telefónica. Una tienda de esquí dona el material a la federación para que lo utilicen los minusválidos.


























































