Criterios "in vitro"
LOUISE BAROWN, la primera niña concebida in vitro, cumplirá 21 años en 1999. Una de las consecuencias de los progresos en materia de fecundación asistida ha sido la demanda de semen u óvulos para personas incapaces de generarlos en condiciones idóneas para la reproducción; con la particularidad de que, a veces, la demanda incluye determinadas características físicas del donante -alto coeficiente intelectual, ojos azules- deseadas por los padres, tal y como revelan ciertos anuncios dirigidos, significativamente, a estudiantes de las más prestigiosas universidades norteamericanas.La generalización de este tipo de técnicas está teniendo efectos colaterales no previstos que requieren una nueva mirada y nuevas regulaciones. La Comisión Nacional de Reproducción Asistida presentó ayer una serie de recomendaciones al respecto; por ejemplo, sobre las condiciones en que han de producirse las donaciones. Pero el problema más delicado es el de los embriones congelados que han superado el plazo de cinco años fijado por la ley sin haber sido donados o implantados para una gestación. La comisión urge que se tomen en los centros sanitarios las medidas necesarias para disminuir el número de embriones generados en los programas de fecundación asistida, que se intente donar los ya existentes a parejas que deseen gestarlos y que se autorice la congelación de óvulos, de modo que se fecunden sólo cuando el embrión resultante vaya a ser implantado efectivamente.
Y en todo caso, que las parejas que acudan a este tipo de técnicas se responsabilicen del destino de sus embriones. El problema es que ya hoy, sólo en España, existen 25.000 embriones congelados, y en muchos casos, los progenitores no están localizables o se han desentendido del asunto.
Si después de intentar donarlos no se encuentra receptor habrá que decidir entre mantenerlos así indefinidamente, destruirlos o dedicarlos a la investigación médica una vez transcurrido cierto plazo. Pero la comisión ha rehuido pronunciarse, pese a que ha estudiado el tema. Es lamentable, porque la comisión se creó, entre otras cosas, para que la sociedad contara con pautas de comportamiento en los casos en que las soluciones más fáciles no sean posibles.


























































