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Vallecas aplaude la llegada del metro y pide el desmantelamiento de La Rosilla

La inauguración de tres nuevas estaciones de metro de la línea 1 tuvo ayer un gusto amargo para los responsables del Gobierno regional, del PP. La llegada del suburbano a dos de las nuevas estaciones, Sierra de Guadalupe y Congosto, fue aprovechada por unos 400 vecinos para reclamar al presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón; al alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y al consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, que desmantelen los poblados de La Rosilla y La Barranquilla, convertidos en dos hipermercados de la droga.La presencia de los manifestantes condicionó el desarrollo del acto. La comitiva oficial llegó a Sierra de Guadalupe a bordo del metro y continuó hacia la siguiente parada, Villa de Vallecas, sin visitar las instalaciones de la estación, con un gran vestíbulo con paredes de cristal, ni inaugurar, como estaba previsto, el intercambiador construido para facilitar la conexión con los trenes de cercanías.

El cuerpo a cuerpo con los vecinos se produjo en la última de las estaciones, Congosto, el kilómetro 28 de nuevo metro construido por el Gobierno del PP. Animados por la presencia de algunos carteles que alababan la obra, los políticos salieron a la superficie protegidos por el doble cordón de seguridad que formaban antidisturbios y policías municipales. Fueron recibidos con gritos de "Metro si; droga no" e insultos. Ruiz-Gallardón encajó las críticas con una sonrisa.

Reto para el alcalde

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Por su parte, el alcalde, José María Álvarez del Manzano, destacó que el nuevo metro se ha convertido en "una realidad tangible". Madrid, hace cuatro años, no era, a juicio de su regidor, "suficientemente competitiva" en transporte. "Afortunadamente, ahora ya no pasa eso", dijo. Tras las sucesivas inauguraciones desde enero del pasado año, el alcalde se ha convertido en defensor de la gestión de la Comunidad. "Nos sirve de estímulo que el Gobierno regional haya realizado una actividad tan importante", afirmó. En línea con actos anteriores, Ruiz-Gallardón definió el nuevo suburbano como una "apuesta por la modernidad", poniéndole como ejemplo del tipo de medidas de discriminación positiva que hay que tomar para "alcanzar la justicia social en las zonas tradicionalmente olvidadas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de marzo de 1999

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