"Viajes" al centro
Al PSOE, el partido "fundamental" de la izquierda política y sociológica de este país, se le criticó en su momento su "viaje" a la derecha por defender que una cierta economía de mercado razonable era (y es) necesaria para garantizar que haya algo a la hora de redistribuirlo mediante medidas políticas de solidaridad y mejora de la calidad de vida, a través de la sanidad, la educación, la creación de infraestructuras necesarias, etcétera. Pocos dirán hoy que no acertó, que no lo hizo bien, aunque siempre habrá excepciones y todo puede (y debe) hacerse aún mejor.Pero el caso es que hoy les toca a otros acertar con lo que no sólo nos venga y vaya bien hoy, sino también con lo que nos venga y nos vaya a ir bien mañana. Hoy es el PP, el partido "fundamental" de la derecha política y sociológica de este país, el que tiene la responsabilidad de guiarnos hacia nuestro destino inmediato y futuro, y es al PP al que hoy se le critica su "viaje" al centro. Curiosa simetría, ¿verdad? Pero sí hay, al menos, una clara diferencia entre lo que hizo el PSOE entonces (y supongo que querrá seguir haciéndolo cuando recupere la confianza de la gente) y lo que hace el PP ahora (cuando cuenta con ella), y reside en la filosofía básica y elemental que encontré en una pintada que vi, hace ya más de veinte años, en las paredes de una estación del metro de Madrid y que decía con todas sus letras: "No hay nada más tonto que un obrero de derechas".-


























































