Las empresas de inserción social piden una norma especial para sus empleados
Las empresas de inserción social, que dan empleo a quienes tienen más dificultad para incorporarse al mercado laboral, como presos en tercer grado, ex toxicómanos o inmigrantes, celebran hoy sus primeras jornadas. Las 20 empresas de estas características existentes en Andalucía han constituido una asociación para facilitar su divulgación y potenciar su implantación en la comunidad autónoma. Para el presidente de esta asociación, Carlos González, se trata de "dar empleo y ayudar" en el proceso de reinserción de dichos empleados. Esta misión sólo puede ser afrontada por empresarios e inversores que cambian la búsqueda de beneficios por la creación de nuevos empleos y la humanización de las empresas. Aunque el porcentaje de trabajadores que cumplen sus compromisos laborales con la empresa suele ser "muy alto", se dan algunos casos en los que "recaen en sus problemas". El proceso de inserción puede durar entre dos y cuatro años, "depende de la persona", indicó Carlos González. Por la singularidad de estos empleados, el presidente de la asociación reclama un marco legislativo especial que regule dichas empresas.


























































