EL PROCESO DE PAZ

El Gobierno cree que ETA no contestará al diálogo antes de las municipales

El presidente Aznar descarta por ahora mover pieza en la política penitenciaria

El Gobierno calcula que ETA no contestará a la petición de diálogo que le formuló hasta después de las elecciones municipales de junio. José María Aznar hizo esa apelación en público el 3 de noviembre, y en diciembre se le envió un mensaje privado a la banda. Al regreso de las navidades, Aznar volvió a apelar al diálogo en público cuando recordó a la banda que ni siquiera había nombrado interlocutores. El Gobierno permanece a la espera de la respuesta y mantiene el criterio, tal y como Aznar dijo el pasado martes al candidato del PSOE, José Borrell, de que no moverá pieza hasta que ETA le responda.

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Tanto el presidente Aznar como el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, no están dispuestos, por el momento, a modificar la política penitenciaria -acercamiento de presos de ETA a cárceles vascas, aplicación del tercer grado y excarcelaciones- hasta que la banda cumpla dos condiciones: la desaparición del llamado terrorismo de baja intensidad y la respuesta a sus llamadas al diálogo. En La Moncloa e Interior se está instalando la convicción de que la respuesta de ETA no llegará hasta después de las elecciones municipales porque a Euskal Herritarrok (EH) le funcionan muy bien lo que este grupo califica de "frente político". Y el denominado frente nacionalista marcha al ritmo que marca EH, con una creciente confrontación entre el Parlamento vasco y las instituciones del Estado. La condena a la Audiencia Nacional por el conflicto de Josu Ternera y el reto lanzado al Gobierno con la invitación a participar en el Parlamento de Vitoria a la Asamblea Kurda en el Exilio son las últimas muestras de tal confrontación.

Según ha señalado José Luis Zubizarreta, ex asesor del ex lehendakari Ardanza, "estamos asistiendo a dos maneras contradictorias de entender el proceso de paz y de imposible convergencia". El Gobierno sitúa el proceso en los términos de "paz por presos". En este aspecto, su coincidencia con el PSOE es absoluta, según manifestó José Borrell tras su encuentro con Aznar el martes.

El Gobierno quiere dialogar con ETA para conocer su disposición a que el cese indefinido de las armas se convierta en el final definitivo del terrorismo. Para ello está dispuesto a ser generoso con los presos.

Pero ETA y el frente nacionalista del Pacto de Estella sitúan el proceso de paz en términos absolutamente distintos: "Paz a cambio del reconocimiento por el Gobierno del PP y las instituciones centrales del ámbito vasco de decisión". La actividad política vasca, desde la constitución del Parlamento y Ejecutivo vascos, está jugando en este exclusivo terreno, con la fuerte confrontación con las instituciones del Estado.

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De ahí que ETA no ponga ningún interés, deducen en La Moncloa e Interior, en atender a la petición de diálogo del Gobierno para abordar la situación de los presos, lo que pondría a la banda terrorista en un compromiso ya que está embarcada en otra tarea, la del desgaste del Parlamento vasco y el lanzamiento de la Asamblea de Municipios de Euskadi. "ETA tiene miedo al diálogo", insisten Aznar y Mayor.

Un sector del Gobierno cree que una activación de la política penitenciaria podría alterar este esquema al atraer a las posiciones del Ejecutivo a sectores de la población vasca que creen que no sólo ETA y el frente nacionalista están siendo inmovilistas en el incipiente proceso de paz. Pero hasta el momento dominan las posiciones de Aznar y Mayor de exigir que sea ETA quien dé el siguiente paso. Alegan para ello que el Gobierno ya dió el primero el 18 de diciembre al acercar a la Península a los 21 etarras encarcelados fuera de ella.

El PSOE se encuentra en una posición muy incómoda. Comparte con el Gobierno el principio de "paz a cambio de presos" y el rechazo a ceder a la presión política nacionalista. Pero también cree que la confrontación tiene un componente electoral del que resultan beneficiados EH, en el frente nacionalista, y el PP entre los constitucionalistas. Los socialistas preparan iniciativas para salir de este bloqueo.

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