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FÚTBOL 21ª JORNADA DE LIGA

Al Atlético le sacan los colores

Una misteriosa maniobra de Ortuondo ( jugar sin delanteros tras el 0-1) resucita al Salamanca

Treinta minutos primorosos de quien llegaba como colista, los últimos de la primera mitad, rompieron al Atlético. En ese tiempo, el Salamanca dio un baile a los rojiblancos y la vuelta a un marcador que se había puesto inicialmente en su contra. Marcó dos goles -se permitió el lujo de fallar un penalti- y el partido, pese a los intentos posteriores del Atlético, ya quedó cerrado. Tras un comienzo cómodo, que le puso con 0-1 sin demasiados esfuerzos, el Atlético vivió probablemente en Salamanca la peor media hora de la temporada. El equipo madrileño empezó a doblarse por Mena, que completó una actuación ruinosa. Toda su apariencia, su fútbol populista, quedó hecho trizas ante Giovanella y Taira, que le pasaron literalmente por encima. Con este par de futbolistas actuando a su antojo por la zona de creación, el engranaje rojiblanco se descompuso en cadena. Se estableció una brecha terrible entre la delantera y las restantes líneas del equipo, siempre demasiado retrasadas; la presión dejó de realizarse con orden y decisión, y los achiques se ejecutaron con dudas: el sistema Sacchi se fue al garete.

SALAMANCA 2

ATLÉTICO 1Salamanca: Stelea; Nuno Luis, Corino, Pavlicic, Lanna; Edu Alonso, Taira, Giovanella, Vellisca; Barbará (Rogerio, m.85); y Silvani (Munteanu, m.30). Atlético: Molina; Serena, Torrisi, Chamot, Toni; Aguilera (Solari, m.70), Mena (Juninho, m.46), Valerón, Roberto (Baraja, m.46); José Mari y Correa. Goles: 0-1. M.19. José Mari es derribado dentro del área por Corino. Correa marca el penalti. 1-1. M.32. Chamot se queda en un achique, lo que permite entrar solo a Edu Alonso por la derecha. Su centro lo cabecea a placer Lanna. 2-1. M.42. Extraordinario pase interior de Barbará sobre Edu Alonso, que remata de primera y marca. Árbitro: Pérez Lasa. Expulsó a Pavlicic (m.83), por doble amonestación. Amarilla a Chamot, Giovanella, Taira, Solari, José Mari y Josu Ortuondo, técnico del Salamanca.15.000 espectadores en El Helmántico. Barbará falló un penalti.

Una misteriosa maniobra de Ortuondo, incomprendida incluso desde la grada, terminó por poner la cita de color Salamanca: el técnico retiró del campo al único punta específico de su alineación, Silvani, y dio entrada a Munteanu, que es más bien lo que se llama un segundo delantero. La fórmula descentró por completo a la pareja de centrales del Atlético, que se encontró sin saber a quién fijar y, sobre todo, a quién dejar en fuera de juego: los teóricos puntas, Barbará y Munteanu se desmarcaban a la contra -hacia el mediocampo no hacia el área-. Giovanella y Taira seguían con licencia para todo y a su juego se aliaron las llegadas en masa desde atrás de sus compañeros, especialmente las de Vellisca y Edu Alonso por las respectivas bandas.

Con el cambio de Silvani por Munteanu, el Salamanca dio un vuelco al partido. Y si no alcanzó el descanso con una ventaja de escándalo fue por culpa de Molina, que dibujó media docena de intervenciones sensacionales, y también por Barbará, que estuvo especialmente torpe en la resolución de las jugadas, un penalti malogrado incluido. Cierto es que luego, el jugador salmantino compensó todos sus errores con un pase antológico en el 2-1.

El descanso le supo a gloria al Atlético, que recibió un repaso soberano en el tramo final de la primera parte. En la segunda, Sacchi se quitó de encima a Mena, dejó también a Roberto en la caseta y arrojó al campo a Juninho y Baraja, un chico del filial que llevaba tiempo reclamando minutos de juego en el primer equipo El Atlético mejoró en algunos aspectos. Sobre todo, en los ofensivos. Valerón, que había estado desaparecido durante el primer periodo, se asomó al partido; Baraja aportó ganas, y Juninho, muy separado aún de su mejor versión, algún que otro tiro con intención. El equipo, al menos, estuvo más junto en asuntos de ataque.

En defensa, el Atlético, aunque ya no sufrió la tunda de antes, lo siguió pasando mal. Giovanella mantenía el mando y Edu Alonso y Vellisca insistían en entrar por los costados a toda velocidad. El Salamanca, con todo, se dedicó más a proteger el resultado que a intentar agrandarlo. Y lo acusó el partido, que se volvió más trabado e impreciso. A base de corazón, el Atlético se fue agenciándose ocasiones, pero Stelea también anduvo de buena noche y el resultado no se movió.

No le vino bien al Atlético encontrarse tan pronto con el marcador de cara y por tan poco. El 0-1 le llegó tan fácil, que dio por blindado el partido antes de tiempo. Pero el Salamanca se levantó, regaló un fabuloso tramo final del primer tiempo y supo ponerse las cosas de su lado. Cuando los rojiblancos intentaron reaccionar, ya en la segunda parte y con el marcador en contra, resultó demasiado tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de febrero de 1999