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FÚTBOL 21ª JORNADA DE LIGA

El Racing gana al Athletic y acaba con el gafe en casa

Amavisca sale del pozo con un gran partido

El colombiano Preciado y el canterano Munitis, autores de los goles, pusieron fin al gafe que pesaba sobre el Racing. Hacía un invierno, desde el último 14 de noviembre, que no ganaba un partido en su feudo de El Sardinero. Ayer, superó al Athletic, sólo en el marcador, 1-0, en la primera mitad. Sin embargo, en la segunda parte la superioridad tuvo su reflejo tanto en el resultado como en el juego. Dos jugadores locales, el uruguayo Magallanes y el cántabro Amavisca, marcaron la diferencia.

Trabajo y sacrificio

RACING 2

ATHLETIC 0Racing: Ceballos; Txema, Melberg, Arzeno; Vivar Dorado, Ismael, Tais, Amavisca; Magallanes (Neru, m. 84); Preciado (Geli, m. 61), Munitis. Athletic de Bilbao: Etxebarria; Felipe, Carlos García, Ferreira, Lasa; Alkiza (Garrazabal, m. 54), Nagore, Yeste, Javi González (Guerrero, m. 46); Joseba Etxeberria y Ezquerro (Urzáiz, m. 46). Goles: 1-0 M. 25 Preciado remata a puerta un rechace de Etxebarria a tiro envenenado de Munitis. 2-0 M. 90. Munitis marca a puerta vacía un pase de Amavisca desde la izquierda. Árbitro: Mejuto González. Colegio asturiano. Expulsó por doble amonestación a Lasa, minuto 55. Mostró tarjetas amarillas a Magallanes, Felipe y Geli. 16.500 espectadores en El Sardinero. Presencia en las gradas de 1.500 hinchas procedentes del País Vasco.

El ex jugador madridista aportó trabajo y sacrificio, tanto en defensa como en ataque. Después de su largo confinamiento en el Real Madrid, Amavisca disfruta ahora de la libertad. Se le nota un hombre feliz en el campo. Ante el Athletic, acabó vaciado de fuerzas, exhausto, pero con la ilusión en flor, como si empezara, como si fuera un chaval que sale a ganarse el puesto. Amavisca ha recuperado su propia autoestima. Juega perfectamente motivado. Ayer, trabajó en apoyo de la defensa por la banda izquierda, y aportó su talento y su clase en el ataque. El segundo gol de Munitis vino precedido de una internada velocísima de Amavisca, que entregó el balón como sólo lo hacen los maestros y el delantero cántabro no tuvo más que empujar la pelota a la red. Por su parte, el uruguayo Magallanes rompió al Athletic por la izquierda, a base de regates geniales y de disparos a puerta que sembraron el pánico en la zaga vasca. Precisamente, el colombiano Preciado anotó el primer gol tras una jugada del internacional uruguayo, que salvó la entrada de todos los rivales que le salieron al paso. Magallanes y Amavisca fueron las figuras descollantes del encuentro.

El técnico franés Luis Fernández arriesgó mucho, tal vez demasiado. Urzáiz y Julen Guerrero vieron el partido como espectadores en los primeros 45 minutos. En esta fase, el Athletic salía de su área con el balón jugado, el centro del campo practicaba un fútbol ortodoxo, preciso pero reiterativo y demasiado previsible. Nagore y Alkiza, el referente del juego creativo vasco, movían a su equipo, dominaban al Racing, obligándole a replegarse sobre su bloque defensivo, pero su juego carecía de profundidad y resultaba absolutamente estéril.

En la reanudación, todo el mundo se preguntaba si el Athletic, con Urzáiz y Julen Guerrero, sería capaz de recuperar la profundidad, es decir, el camino del gol. Era la pregunta del millón.

Sin embargo, este interrogante se despejó con prontitud. En el minuto 55, la expulsión de Lasa por doble amonestación dejó resueltas todas las incógnitas. El Athletic no iba a ser capaz de encontrar la salida del laberinto. En vista de que no vislumbraba la salida del túnel, el Athletic recurrió a las jugadas a balón parado. Buscó las faltas próximas al portal de Ceballos. En una de ellas, Guerrero estuvo a punto de sorprender al meta cántabro. Ahí terminó todo. El Racing se dio cuenta de que el Athletic estaba tocado. Varias internadas de Magallanes, Amavisca y Munitis estuvieron a punto de poner al cuadro vasco contra las cuerdas.

El nuevo Racing de Amavisca, Magallanes y el técnico Benítez parece que han sembrado algo de ilusión en el cuadro cántabro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de febrero de 1999