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FESTIVAL

La búsqueda de identidad centra las coreografías en la penúltima jornada de Dansa València

VIENE DE LA PÁGINA 1 Por la tarde, en el teatro Rialto hicieron su presentación, dentro del festival Dansa València, la pareja Andrés Corchero, coreógrafo y bailarín formado en el Odin Teatret, y el pianista Agustí Fernández con Es lu que niá, donde se trata de crear algo nuevo sin perder la frescura y la espontaneidad. Era el primero de un bloque de tres espectáculos, al que seguirían el de Ana Buitrago y su Solo para mujer deshabitada, donde se baila la danza de un cuerpo de ojos ciegos, y Lucia con Zeta, coreografía, interpretación y dirección de Ion Munduate que plantea el problema de la identidad en un mismo personaje que pasa sucesivamente por tres imágenes distintas de sí mismo. La noche fue de la ompañía Mal Pelo, con dirección de María Muñoz, que junto a Pep Ramis presentaron en el Teatro Principal Orache, la historia de un viajero que parte en busca de una imagen identificatoria de sí mismo (se ve que la identidad bien establecida no es el fuerte de la actual danza contemporánea) y su encuentro con un grupo de personas con las que convivirá durante algún tiempo. Sol Picó, en fin, cerró el día de ayer con Esto no danza en el Teatro Talía, donde la coreógrafa conocida por su propensión iconoclasta reflexiona sobre algunos estereotipos de la pasión y el desengaño amorosos. Tras estos espectáculos, Dansa València entra hoy en su recta final. Si Nacho Duato y su Compañía Nacional de Danza abrieron el certamen, hoy será Antonio Canales quien lo cierre.

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