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UNA AMBICIOSA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA DE LA BBC, EN CANAL +

El 'Viaje alucinante' ya es real

Richard Fleisher llevó al cine en 1966 el texto de Isaac Asimov Viaje alucinante, en el que un submarino microscópico se introducía en el flujo sanguíneo de un paciente para realizar una complicada operación. Fleisher no hubiera podido vender ahora esa historia, o no al menos como cine fantástico, porque la realidad ha vuelto a superar al arte. Los interesados pueden comprobarlo hoy en el primer capítulo de la serie documental Viaje al cuerpo humano (Canal +, 22.00), la más ambiciosa producción de divulgación científica que la BBC ha realizado hasta la fecha.Andrew Thomson, director de Viaje al cuerpo humano, no ha contado esta vez con una Raquel Welch miniaturizada para colarse por los más íntimos recovecos de nuestra fisiología, pero tampoco le ha hecho ninguna falta: una avanzadísima tecnología de obtención y procesamiento de imagen, en parte desarrollada específicamente para esta producción, ha obrado el prodigio.

El derroche de técnica e imaginación es espectacular en esta serie de ocho capítulos. Muchas secuencias de 30 segundos han tardado varios meses en rodarse (nueve meses, en el caso de un plano que muestra la evolución del cuerpo de una embarazada). Las reconstrucciones tridimensionales y dinámicas del cerebro humano, obtenidas a partir de cortes de resonancia magnética, sorprenderán incluso a los neuroanatomistas más perspicaces. Las imágenes reales del desarrollo del feto dentro del útero constituyen un auténtico tratado viviente de embriología humana.

Rodajas de tiempo

La lista de altas tecnologías es abrumadora: ciberescaneados para las reconstrucciones tridimensionales de la cabeza; las llamadas rodajas de tiempo, obtenidas con 120 cámaras dispuestas en un arco, y que logran, en efecto, congelar un instante y mirarlo desde todos los ángulos imaginables; composiciones tratadas de cientos de imágenes de microscopio electrónico de barrido que permiten ver el óvulo dentro de la trompa de Falopio, o las papilas de la lengua, con una precisión y una belleza sin precedentes. En lugar del submarino de Raquel Welch, minúsculas cámaras de vídeo, como las que utilizan los cirujanos endoscópicos, revelan al espectador los más guardados secretos de su cuerpo.Pero eso no es todo. Tecnologías aparte, la serie está narrada con elegancia, buen gusto y solvencia científica. Hay maestría en la utilización de la música de apoyo, y arrojo estético en los montajes, muy influidos por los modos del videoclip. El guión es un excelente texto de divulgación científica, que sabe moverse con soltura y claridad por los tortuosos vericuetos de la evolución y la biología del desarrollo.

Viaje al cuerpo humano anticipa, con toda seguridad, la dirección que ha de tomar tarde o temprano la pedagogía de las ciencias, tanto en casa como en el aula. Su edición en vídeo sería sumamente deseable. Pero, para quienes no quieran esperar, la cita es hoy a las 22.00. El resto de los episodios serán emitidos los jueves a las 15.30, empezando pasado mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 1999