Alicante licita las últimas obras para evitar inundaciones

Con la licitación, ayer, de las obras de encauzamiento de los barrancos de L"Albufereta, Juncaret y Orgegia, y la renovación parcial o integral de la red de alcantarillado de seis de los barrios más populosos de la ciudad, Alicante da por concluido el programa de actuaciones para evitar inundaciones en su casco urbano. Con los 5.000 millones de pesetas de inversión que supondrá este último lote de proyectos, las diversas administraciones públicas implicadas han enterrado un total de 23.000 millones de pesetas desde que, el 30 de septiembre de 1997, cuatro personas fallecieran durante una trágica riada. Los tres barrancos que serán encauzados desembocan en L"Albufereta, una zona residencial que amanece anegada después de cada tormenta. La obras se realizará por tramos, y las tuberías previstas canalizarán las aguas que descienden por las ramblas del Tossal de Manises y la Serra Grossa. La inversión, que asume la Generalitat, asciende a 3.000 millones de pesetas. Por otra parte, también ayer las autoridades locales aprobaron sacar a concurso la renovación de buena parte del alcantarillado, concretamente las canalizaciones que afectan a los barrios de San Antón, San Agustín, Juan XXIII, Carolinas Bajas, La Florida y San Blas, todos ellos construidos sobre correntías. Se trata de una de las obras más importantes de las anunciadas para evitar inundaciones, en las que se invertirán 2.100 millones de pesetas, también a partir de junio, que asume en un 70% la Unión Europea a través de los Fondos Feder. Las obras aprobadas ayer comenzarán a ejecutarse en junio, simultáneamente, y finalizarán a finales del 2000. Para esa fecha, también deberán estar concluidas el resto de actuaciones. Además de encauzamiento de barrancos y la renovación del ancantarillado, en estos momentos se ejecutan obras por importe de 18.000 millones, asumidos por las arcas autonómicas. El desdoblamiento del colector general de la ciudad, la construcción de nuevos colectores en la playa de San Juan, Rambla de Méndez Núñez, bulevar de El Pla y barrio de San Agustín, impedirán que las calles de Alicante se conviertan en auténticos ríos cada otoño.

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