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TENIS OPEN DE AUSTRALIA

El día anterior a la batalla

A falta de un día para el inicio del primer Grand Slam de la temporada, los jugadores buscaron ayer calma para ajustar su armadura y enderezar el punto de mira. Cada cual resolvió la cuestión de la forma que más le convenía. Àlex Corretja, recién llegado de Sydney, se entrenó poco rato por la mañana y después se relajó por la tarde, buscando estar a punto pero tranquilo para emprender -la pasada madrugada- el Open de Australia frente al japonés Takao Suzuki, 116º mundial. Carles Moyà, que debutará probablemente el martes frente al alemán Nicolas Kiefer (37º), tampoco se prodigó en exceso.Fue un día más importante para Albert Costa y para Alberto Berasategui, aquejados ambos por molestias físicas que pueden perjudicarles durante el torneo. Costa, 14º mundial, salió de Sydney con cierto desencanto, no sólo por su derrota ante Corretja en cuartos de final, sino porque se lesionó en la rodilla izquierda. "Los médicos me aseguraron que sufría un desgarro en el tendón", explicó ayer el leridano, de 23 años. Sin embargo, Albert no sentía molestias y decidió revisarse a su llegada a Melbourne. "Aquí me han dicho que no tenía nada, tal vez una pequeña tendinitis. Por tanto voy a jugar, aunque con temores", afirmó.

Para Berasategui, el debut en Flinders Park, también la pasada madrugada en España, no se presentaba cómodo. Jeff Tarango, su primer rival, tiene 30 años y es el 66º mundial. Los hipotéticos problemas no debían llegar por ahí, sino por el hecho de que el vasco comenzó el torneo con una enorme llaga en el centro de su mano derecha. "Quizás le molesta poco para sacar, pero cuando pega el revés se le nota el sufrimiento en la cara", contó ayer Javier Duarte, su entrenador.

El día anterior fue aún una jornada de relax para la mayoría. Para algunos porque no figuraban en el programa inaugural, para otros porque jugaban tarde. Pero eso durará poco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de enero de 1999