POLÉMICA DE LAS PENSIONES Política de mayores

Mucho se está hablando en los últimos días sobre los mayores y sus pensiones y complementos, y no todo lo que se está diciendo puede considerarse fundado en el único motivo que debe guiar la política de las Administraciones Públicas con relación a los mayores (y pensionistas en general, que no todos los pensionistas son mayores): buscar el bienestar -social, económico y psicológico- de éstos. Si a priori debe ser bienvenida cualquier medida que contribuya a mejorar dicho bienestar, no es admisible, sin embargo, que dicha medida se disfrace con la piel de cordero de mejorar la calidad de vida de los mayores para esconder el lobo de su utilización como arma electoral. Quiero con ello decir que si la Junta de Andalucía (el PSOE) se hubiera limitado a decir que otorgaba un "complemento" a las pensiones no contributivas y asistenciales para mejorar la capacidad adquisitiva de sus perceptores, no hubiéramos podido menos que aplaudir su actuación; pero cuando justifica dicha medida en que el Gobierno del PP "perjudica" a los pensionistas porque "sólo" sube sus pensiones lo mismo que el IPC (aunque al mismo tiempo garantice por ley que no perderán capacidad adquisitiva, y aunque a la vez garantice que la ganancia que significa que el IPC real sea menor que el previsto será respetada y mantenida, traduciéndola en una mejora efectiva de las pensiones -un 1,6% desde que gobierna el PP-), cuando se obra así, se convierte una actuación plausible en una manipulación electoralista de los mayores: resulta que los negros pelos de la piel del lobo se escapan por debajo del disfraz de cordero, y quedan al descubierto las verdaderas intenciones. Y hablando de verdaderas intenciones con respecto a los mayores, decía en el último artículo que otro día (por ejemplo, hoy) hablaríamos del borrador del Proyecto de Ley de Mayores que están preparando el ínclito Pérez Saldaña y Chaves (es decir, el PSOE). No para hablar de dicho proyecto en general, que tiempo habrá para ello, sino para resaltar algo que me parece extraordinariamente grave en sí mismo, al tiempo que revelador de las verdaderas intenciones del PSOE para con los mayores. Porque Chaves, de quien tenemos que recordar que fue uno de los autores de la tristemente famosa Ley 26/85, de recorte de las pensiones, que significó un verdadero atropello a los derechos de los pensionistas, pretende ahora dar un nuevo tijeretazo al bienestar de los mayores; basta leer dicho proyecto para certificarlo: el artículo 27 del mismo, al hablar de la asistencia sociosanitaria, dice textualmente que "los usuarios del sistema participarán en los costes de los servicios y prestaciones conforme se determine reglamentariamente, sin que su participación pueda ser superior [faltaría más] al coste real del servicio". Esta disposición de Chaves abre las puertas no sólo a que los servicios sociales -como la ayuda a domicilio, que hasta ahora era gratuita- supongan un coste para el pensionista, sino que también deban costear éstos la atención sanitaria. Es decir, que si prospera el proyecto de Chaves, los mayores tendrán que utilizar el paupérrimo "complemento" en pagar los gastos de las consultas médicas, las exploraciones, las prestaciones farmacéuticas y hasta la hospitalización. Semejante atropello al estado del bienestar no tiene antecedentes en la historia de la democracia española. Y encima. su autor se pone la piel de cordero para pretender hacer creer a los mayores que los defiende frente a no se sabe que terribles peligros. Peor aún es el artículo 20 del proyecto de Chaves; pero éste, por disparatado, no merece ni siquiera comentario. (Sólo a alguien que no esté en su sano juicio político se le puede ocurrir que los mayores que carezcan de medios económicos suficientes deban constituir garantías para el pago total o parcial del coste de los servicios sociosanitarios recibidos, como establece el precepto.) No es ese el camino, no es ésta la política que los mayores se merecen. Los mayores, después de una vida de trabajo, de sacrificio, de entrega para que España y Andalucía sean hoy mejores, más solidarias y más tolerantes, no se merecen que Chaves los manipule con una mano y con la otra pretenda recortarles su calidad de vida (social, económica y psicológica). Algunas voces se han alzado ya contra este atropello, pero es clamoroso el silencio (que se convierte en cómplice) de algunas organizaciones que dicen defender y agrupar a los mayores. Lo mejor que podemos hacer todos por los mayores es permitirles vivir su madurez, su jubilación, con la dignidad, la tranquilidad y la calidad de vida a que se han hecho acreedores. Dejémoslos tranquilos.MANUEL SECO GORDILLO

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de enero de 1999.

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