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OLIMPISMO

El COI pedirá cuentas a los miembros bajo sospecha

El canadiense Dick Pound, director de la investigación ordenada por el Comité Olímpico Internacional (COI) acerca de las acusaciones de corrupción vertidas contra Salt Lake City, ciudad elegida para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno del año 2002, anunció ayer en el periódico suizo Sonntags Zeitung, que pedirá cuentas a los miembros del COI sobre los que penden sospechas de corrupción. "Hemos elaborado una lista de miembros del COI sobre los que podrían pesar sospechas, y les invitaremos a responder a algunas preguntas", declaró Pound, uno de los vicepresidentes del COI.El canadiense precisó "que a principios de semana enviaremos una carta a un número -que no quiso precisar- determinado de miembros a los que nos gustaría darles la oportunidad de que se explicaran. En esa carta, les indicaremos que hemos encontrado indicios que apuntan a un comportamiento delictivo que exige explicaciones", añadió.

"El 24 de enero remitiré al Comité ejecutivo del COI en Lausana, un primer informe sobre nuestro trabajo, y para los miembros que se demuestre que han sido corruptos, pediré su exclusión del Comité", indicó. Asimismo, Pound propondrá el 24 de enero en Lausana, el nombramiento de un "mediador oficial" al que las ciudades candidatas puedan dirigir tanto sus preguntas como sus quejas durante todo el periodo de evaluación.

Regalos a Samaranch

Pound también se refirió al presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, que recibió armas por valor de 145.000 pesetas como regalo de Salt Lake City. Pound las definió como "regalos protocolarios" depositados en el Museo Olímpico de Lausana, "y para las que sería necesaria una mansión de 200 hectáreas", si Samaranch las guardara.Además excluyó por completo el replanteamiento de la designación de la ciudad organizadora de los Juegos de Invierno del año 2002. También consideró que el actual Comité ejecutivo es demasiado restringido para decidir por sí sólo la designación de unos Juegos Olímpicos. Si este comité hubiera decidido solo la elección de los Juegos de 1996, se los hubiera adjudicado a Atenas, lo que, según él, "hubiera sido un desastre".

También mostró su oposición a una participación de las federaciones deportivas en la elección de las sedes: "La federación de hockey pediría estadios con 25.000 plazas y el esquí también tendría sus exigencias, en resumen, sería malo", explicó el canadiense.

Por último, Pound dijo que "necesitamos una comisión de evaluación que haga recomendaciones técnicas, para que después una precomisión reduzca a dos o tres el número de candidatos restantes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de enero de 1999