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FÚTBOL 16ª JORNADA DE LIGA

El Athletic gana de puntera

Urzaiz condena al Valladolid con un gol inesperado

En tardes como éstas, una puntera a tiempo resuleve un jeroglífico. No fue casualidad que los tres goles obtenidos en San Mamés provinieran de jugadas a balón parado, una estrategia del balompié tan legítima como reveladora de la escasez de toque. El Athletic aprovechó una más que su oponente y se llevó un partido tan extraño como emotivo, tan hueco corno esforzado.El gol de la victoria rojiblanca tuvo algo de contubernio para el Valladolid. Julen Guerrero, el asistente habitual, decidió disparar a gol; César, un guardameta casi infranqueable, fue incapaz de sujetar el balón y Urzaiz, bien sujeto hasta entonces por Santamaria y Julio César en el juego aéreo, metió la puntera y sentenció el encuentro.

El Valladolid jugó con orden y con fuego. Marcó un gol y durmió el partido. El Athletic se relajó en la modorra hasta que Ferreira, un corpulento central, marcó de espuela. Era un partido sin orden, ni dueño, tan prolijo en remates como escaso en juego, disputado sobre un césped insufrible, de esos que disuaden de la primera intención al futbolista. Al final prevaleció la fe en un gol circunstancial que castigó la insensibilidad del Valladolid, que sólo aportaba el dinamismo de Cherna, y premió la constancia rojiblanca, aunque sólo apelara a la fuerza del destino. Del fútbol sólo hubo noticias en los pies de Guerrero y Eusebio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de enero de 1999