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FÚTBOL: 14ª JORNADA DE LIGA

El Celta expone su orgullo

Los vigueses demuestran estar capacitados para todo

Aparcada la Copa de la UEFA hasta el mes de marzo después de su exhibición ante dos equipos británicos, el Aston Villa y el Liverpool, el Celta ha dicho aquí estoy yo en la Liga. Tuvo de todo el partido con el Espanyol: una lección de lo que hasta el menos entendido interpreta como buen fútbol en el primer tiempo y una demostración de orgullo en el segundo, que jugó con un hombre menos por una discutible expulsión de Michel Salgado.Y cuando los de Brindisi descubrieron lo difícil que es hacerle un gol a este equipo volvió el juego avasallador de los de Vigo. Nadie puede dudar de un Celta que hará historia en Vigo, es una amenaza para los grandes de Europa y pretende revolucionar el campeonato de Liga. Durante media hora vivió el Espanyol en el infierno y el Celta en la gloria. Fueron 30 minutos en los que pudo quedar el encuentro sentenciado y la moral de los de Brindisi despedazada; tal vez, los mejores momentos de fútbol que ha vivido Balaídos esta temporada, con el balón siempre a salvo para los de Vigo y el peligro acechando constantemente al guardameta Toni.

CELTA 2

ESPANYOL 0Celta: Dutruel; Michel Salgado, Cáceres, Djorovic, Berges; Sánchez (Tomás, m. 65), Bruno Caires (Makelele, m. 65), Mazinho, Revivo (Josema, m. 46); Mostovoi; Penev. Espanyol: Toni; Cristóbal, Nando, Pochetino, Pacheta; Benítez (Sergio, m. 46), Helguera, Galca, Arteaga; Esnáider y Posse (Nan Ribera, m. 60). Goles: 1-0. M. 5. Penev cabecea un centro desde la derecha de Michel Salgado. 2-0. M. 15. Michel Salgado aprovecha la falta de entendimiento entre Arteaga y el portero del Espanyol para batir a Toni. Árbitro: Esquinas Torres. Mostró tarjeta amarilla a Helguera, Penev, Benítez, Josema, Arteaga y Ramón Carnero (segundo entrenador del Celta). Expulsó con roja directa a Michel Salgado en el minuto 40 del encuentro. Unos 23.000 espectadores en Balaídos.

Un buen banquillo

Fue un día para constatar que puede el Celta tirar de banquillo: parecía Makelele insustituible y Bruno Caires aburrió al rumano Galca; Karpin era fundamental y Michel Salgado y Sánchez explotaron la banda derecha. El balón iba y venía, sometiendo al conjunto catalán a una desesperante persecución de la pelota.El protagonismo de Michel Salgado en el primer tiempo fue absoluto. A los cinco minutos ya había sacado dos centros imposibles desde la línea de fondo, el último de ellos rematado por Penev aplicando el manual: con un salto eterno y un latigazo de cuello. Diez minutos después, presionó el lateral céltico a Arteaga y provocó la falta de entendimiento con Toni. Un cuarto de hora y 2-0 para el Celta.

Pero las cosas se le torcieron al internacional vigués al filo del descanso del encuentro. Fue en una jugada en la que Michel Salgado pecó de ingenuo y Esquinas Torres de riguroso. El jugador céltico se revolvió tras una falta de Pochetino y el árbitro madrileño fue implacable con él.

La expulsión del lateral del Celta tuvo un efecto inmediato sobre el partido, que iba para mayor gloria del grupo de Víctor Fernández y se transformó durante un largo rato en un calvario. En esos instantes se puso a prueba la capacidad de sufrimiento del equipo vigués. Por primera vez el Espanyol creyó que era posible salir con vida del estadio de Balaídos y obligó a los de casa a replegarse. Por momentos, porque el partido se consumió entre los olés de un público que ya está convencido de que este Celta está capacitado para todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de diciembre de 1998