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La policía achaca a un ajuste de cuentas el secuestro de un joven en Cambados

"Más de lo mismo". El secuestro de José Luis Gómez Cores, de 21 años, realizado el pasado viernes en Cambados (Pontevedra), tendría como móvil un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. Así lo piensa la Guardia Civil, que investiga el caso, y lo asegura el vecindario. Al padre del secuestrado, el constructor José Luis Gómez Falcón, se le relaciona con "negocios ilícitos" que ya le han costado la pérdida de varias máquinas en dos incendios intencionados. El secuestro de su hijo vendría a elevar la cota de la extorsión.

José Luis Gómez Cores fue secuestrado el viernes por la tarde. Tres individuos que se identificaron como policías pararon su coche, un Nissan Patrol, a unos 100 metros de las instalaciones de la empresa familiar, en el lugar de Troviscoso-Corbillón.El joven acababa de salir de la empresa. Debió bajar del vehículo, porque dos vecinos afirman haberlo visto subir al mismo violentamente. Estaban podando, no lejos del lugar de los hechos, y, alertados por voces que parecían de una discusión, pudieron ver cómo un individuo agarraba a Gómez Cores por las solapas y le introducía en el Nissan, empuñando una pistola en la otra mano. Con él había otros dos hombres. "Quizá le habían sacudido antes, porque el chico iba muy parado", apostilló uno de estos testigos.

A unos kilómetros, en la parroquia de Tremoedo, los secuestradores y su víctima habrían cambiado de vehículo a un Renault 21, en cuyo maletero obligaron a Gómez Cores a meterse, según otros testimonios recogidos en el vecindario. El coche del secuestrado, no obstante, no ha sido localizado. Los hechos ocurrieron sobre las cinco de la tarde del viernes, pero no trascendieron hasta última hora del sábado, después de que el padre del joven, José Luis Gómez Falcón, presentara una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Cambados sin aportar mayores indicios sobre los posibles móviles del secuestro. Su empresa ya perdió dos palas excavadoras como consecuencia de un incendio intencionado en mayo pasado. Un año antes, de la misma forma, quedaron destruidas otra máquina y una embarcación.

Gómez Falcón ha sido investigado en varias ocasiones por sospecharse su relación con el narcotráfico. Hace ocho o nueve años estuvo detenido en Marruecos. En España nunca, ni se ha visto implicado en ningún proceso relacionado con tráfico de drogas.

Su empresa, dedicada a explanación y excavaciones, trabaja frecuentemente en obras públicas, como ahora en la ampliación del polígono industrial de Cambados, financiada por la Xunta y el Ayuntamiento. La empresa está a nombre de su mujer, madre del secuestrado.

En lo que va de año es el quinto incidente, con secuestro o tentativa del mismo, que se produce en la comarca, según datos policiales. Ninguno de los anteriores se saldó con víctimas, ni siquiera hubo disparos. El más preocupante se produjo en abril, en la parroquia de Castrelo. Dos hombres de unos cuarenta años, armados con sendas pistolas, entraron en la casa de Manuel Abal Feijoo, alias Patoquiño, y le dijeron a su mujer que venían a matarlo. No parecieron quedar conformes, pese a que les entregó seis millones de pesetas.

Otros casos podrían haberse producido sin dejar la constancia de una denuncia. Las analogías entre todos ellos -número y aspecto de los secuestradores, así como su comportamiento- llevan a las Fuerzas de Seguridad a sospechar que una banda de "recaudadores" esté actuando en la comarca de Arousa, saldando violentamente deudas contraídas en operaciones de narcotráfico o contrabando de tabaco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1998

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