FÚTBOL: LIGAS EXTRANJERAS

El Juventus recurre a la UEFA

El club italiano teme un ambiente violento en Estambul por el caso del líder kurdo Ocalan

Las consecuencias de la liberación del líder kurdo Abdullah Ocalan, decretada el pasado jueves por la Corte de Apelación de Roma, han alcanzado al mundo del fútbol. El Juventus busca la manera de evitar el trago de jugar el próximo miércoles frente al Galatasaray en Estambul. En un clima de nacionalismo inflamado, la irritación de la sociedad turca está encabezada por el primer ministro Mesut Yilmaz. "Los italianos serán nuestros enemigos eternos", dijo tras recibir la noticia de la negativa de la Corte de Roma a conceder la extradición de Ocalan, el hombre más perseguido por las autoridades turcas.Se ha declarado anatema contra todo lo italiano. Nada más expresivo que un anuncio de televisión de la compañía turca Telsim de telefonía móvil. Sobre un plato de spaguettis se observa la fotografía de una víctima de la violencia protagonizada por el Partido de los Trabajadores Kurdos, la organización que dirige Ocalan. En el plato se derrama la sangre, mientras se escucha una voz que dice: "No hay que hacer pasta con este tipo de ketchup".

Los directivos de la Juventus y su entrenador, Marcello Lippi, escuchan con preocupación las noticias que llegan de Estambul. A la declaración de guerra comercial contra los intereses italianos -la mayoría de las empresas con delegaciones en Turquía han cerrado temporalmente como medida de prudencia- se ha añadido la tensión que se advierte en las calles. Se queman banderas italianas, se profieren amenazas y se escuchan voces extremadamente agresivas en todos los círculos sociales, incluido el mundo del fútbol. "Venceremos para lavar la ofensa contra nuestro pueblo", han manifestado los dirigentes del equipo turco.

Si al estadio del Galatasaray se le conoce como la caldera del diablo, esta situación borrascosa puede convertirlo en un escenario extremadamente inhóspito para el Juventus, que se juega en el partido con el Galatasaray casi todas sus posibilidades de pasar a la siguiente fase de la Liga de Campeones. El club italiano se mueve a todos los niveles. Por un lado busca el amparo de la UEFA, que hoy decidirá si el encuentro se disputa en un lugar que procure mayores garantías de seguridad. El Juventus cita el precedente de la eliminatoria Estrella Roja de Belgrado-Lyón, cuyo partido de ida se disputó en Atenas durante uno de los momentos más comprometidos del conflicto de Kosovo. En el caso de que la UEFA mantenga el escenario, el Juventus tiene diseñado un plan de viaje que evitará tiempo de estancia en Turquía: la expedición viajará el martes por la noche, después de cenar, y se alojará en un hotel de las afueras de Estambul. El Juventus, que ha declinado la prerrogativa a entrenarse en el estadio del Galatasaray, regresará inmediatamente después del encuentro.

Los portavoces del equipo italiano han manifestado su preocupación. Marcello Lippi, el entrenador, considera que el riesgo es excesivo. "Es un problema que afecta a nuestra seguridad física. Debería tomarse una medida sensata", declaró ayer. En la misma línea se han mantenido Roberto Bettega, vicepresidente del club, y Luciano Moggi, director general: "Tenemos confianza en la decisión que se tomará hoy. En la UEFA trabajan personas inteligentes". Y los jugadores insistieron ayer en su deseo de no jugar en Turquía. "Sería estúpido arriesgar la vida por un partido de fútbol", comentó Di Livio. Pero la impresión es que el Juventus sí tendrá que disputar un partido vital en un estadio que será algo más que una caldera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de noviembre de 1998.

Se adhiere a los criterios de
Lo más visto en...Top 50