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El TNC presenta "Galatea", una de las obras menos conocidas de Sagarra Ariel García Valdés dirige el montaje, que se estrenará el martes

Tres veces en medio siglo. Éste es el ritmo con que se ha estrenado Galatea, una de las obras menos conocidas y probablemente más incomprendidas del escritor Josep Maria de Sagarra, que se representó por primera vez en el teatro Victoria de Barcelona en 1948. El próximo martes, el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) contribuirá a mejorar la discreta proporción. La sala grande del teatro estrenará una nueva versión de la obra, bajo la dirección de Ariel García Valdés y con un reparto numeroso, de 16 actores, encabezado por Anna Lizaran, Francesc Orella, Pere Arquillué y Camilo García.

"Es un gran riesgo, pero vale la pena. Si un teatro subvencionado no hace estas cosas, es mejor dar el dinero a la iniciativa privada". Con estas palabras, el director del montaje defiende un proyecto realizado gracias a su fascinación por el texto, que comparte con Domènec Reixach, director del TNC. "Hace cuatro años que deseábamos hacerlo", apuntan ambos. Galatea, obra en tres actos y seis cuadros, sigue las peripecias vitales de dos artistas de circo. Por culpa de los avatares de la guerra, la domadora que da título al montaje se ve obligada a vender las focas con las que se gana la vida. Enamorada de un payaso de circo, ambos itinerarán por Europa afrontando juntos las dificultades. "Son supervivientes pero no victimistas, sino vitales", asegura García Valdés, para quien la pregunta de fondo del texto es: "¿Hasta cuánto vale la pena pagar por sobrevivir?". Con el fin de ubicar Galatea, el director del montaje explica la "dicotomía" de la producción del autor de L"hostal de la Glòria: "Él conocía la receta para que las obras tuvieran éxito, y algunas las escribe para el público usando esta fórmula. Pero otras, como Galatea, las escribe para sí mismo. Y un verdadero autor de teatro es el que escribe para sí mismo", afirma. García Valdés reconoce que la obra puede desconcertar a los habituales del teatro de Sagarra: "La gente que ama el Sagarra con lenguaje potente y versos se preguntará qué pasa. Pero no es una obra abstracta ni complicada", asegura. Las críticas que la pieza recibió 50 años atrás, cuando se representó por primera vez, demuestran que la advertencia de García Valdés está fundamentada. Domènec Reixach recuerda que la obra está claramente influida por la experiencia parisiense del autor. "Sagarra quería escribir como se hacía en Europa, es decir, con total libertad. En su época lo normal era escribir las obras pensando en un empresario y unos actores para representarla, pero él sólo quería pensar en la propia obra y por eso tuvo corta vida". El propio Sagarra puso por escrito la intención que subyace en el texto: "Con La fortuna de Sílvia, con Ocells i llops y sobre todo con Galatea creía, y creo sinceramente, que intentaba hacer un teatro más de acuerdo con mi conciencia y más de acuerdo con el clima espiritual de nuestro tiempo, pero también me daba cuenta de que el público de aquí, y mi público, no estaban para innovaciones ni para filigranas, y que por mi nuevo camino se conseguía el asentimiento de una minoría selecta, a fin de cuentas me hacía más sabio que rico". Galatea podrá verse en el TNC hasta el 6 de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de noviembre de 1998