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Suspensión cautelar de militancia socialista del alcalde y dos concejales de Alboraia

La Comisión Federal de Garantías del PSOE decidió ayer suspender cautelarmente de militancia al alcalde de Alboraia, Joan Barres, y a dos de sus concejales, Pau Pérez y Daniel Lluch. Estos ediles habían sido acusados por las ejecutivas local y comarcal del partido de indisciplina, beligerancia contra sus compañeros de grupo (Barres destituyó y arrebató sus competencias a los tres concejales con los que está enfrentado), incumplimiento de los acuerdos políticos y compromisos electorales, deterioro de la imagen del PSPV y hacer ingobernable el Ayuntamiento. Detrás del conflicto se oculta el enfrentamiento personal entre Barres y el secretario general de la comarca y concejal, Francisco Ruiz. La comisión concede un plazo de 10 días a los ediles para que presenten alegaciones y manda a la ejecutiva local que inicie el expediente disciplinario. Agustí Martí, secretario general del partido en Alboraia y uno de los tenientes de alcalde destituidos por Barres, está convencido de que dentro de 10 días los tres quedarán "expulsados del partido de forma definitiva". "Ya no son miembros del Grupo Socialista, exijo que entreguen las actas de concejales y se vayan", reclama Agustí Martí. Para él no hay ninguna posibilidad de reconciliación porque Barres "ha rechazado todas las oportunidades". En cambio, el secretario de Organización del PSPV, Joan Ignasi Pla, aún confía en que no se produzcan las expulsiones definitivas si Barres devuelve las competencias a los ediles, obedece a la ejecutiva comarcal y se aviene a celebrar primarias. El alcalde dice que en sus alegaciones preguntará qué artículo del reglamento de cargos públicos ha incumplido. Cree que no lo expulsarán, pero si lo hacen presentará una candidatura independiente

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