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Represión en China

Hace unos meses había motivos para esperar que las autoridades chinas estuviesen ampliando moderadamente los límites de un de bate político aceptable. Estas expectativas se han acabado con el nuevo estallido de arrestos, detenciones y censura. (...) El presidente Bill Clinton, tras haber hablado repetidamente en pro de los derechos humanos y la democracia durante su visita a China del pasado verano, debería ahora manifestar su decepción ante estas medidas. Los intelectuales y activistas chinos ya no son perseguidos de forma tan despiadada como en los años posteriores al movimiento democrático de Tiananmen de 1989. Pero la Jiang Zeming de una cierta apertura política (. . .) no es suficiente para las necesidades del rápido proceso de modernización de la sociedad en China. La liberalización del mercado, fórmula que los líderes chinos han elegido para garantizar un crecimiento económico robusto, exige que se aligere el control político sobre la vida privada. La gente debe tener libertad para debatir y cuestionar las políticas del Gobierno y necesita una protección legal estable, que no se retire según el capricho oficial. Bajo el mandato del fallecido Deng Xiaoping y ahora bajo el de Jiang, los gobernantes de Pekín han insistido en mantener muchos de los peores atributos del Estado policial comunista. Hasta que Jiang no responda de una forma más positiva a las exigencias del pueblo chino respecto a la ampliación de la libertad tanto en el ámbito político como en el económico, el progreso de China será incierto y sus relaciones con Estados Unidos, tensas.

, 3 de noviembre.

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