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FÚTBOL: COPA DE LA UEFA

El Valencia pagó sus miedos

El equipo de Ranieri cae ante el Liverpool pese a dominar gran parte del partido

Tanto retrocedió el Valencia en el último tramo del partido, que al final tuvo lo que se merecía: el empate del Liverpool, un equipo discreto que sólo se pareció un poquito a su historia en esos últimos momentos. Las tres primeras partes del choque, el grupo de Ranieri fue mejor que el conjunto inglés, al que llegó incluso a vacilar. Después, sin embargo, el Valencia pagó su excesiva soberbia. Y también sus temores, excesivos. O quizá su falta de peso europeo. El rival contaba con un tal Owen, que apareció cuando debía y sirvió un centro cantado a un tal McManaman, que eliminó con su cabezazo, toda la fiesta valencianista. Demasiado triunfalismo.Y eso a pesar de que el defensa serbio Djukic tuvo una primera parte imperial: cortó cuanto quiso, dribló en su propia área cuando le apeteció y le sacó a Owen la lengua cada vez que se encontraban. En ese periodo Owen pareció un pajarillo encerrado en la jaula por los experimentados guardianes valencianistas, Björklund, Soria y, sobre todo, Djukic. Otra cosa resultó McManaman, que, como en la ida, se marchó cuanto quiso de unos y otros mirando de reojo hacia el palco, donde dicen que estaba Pirri.

VALENCIA 2 - LIVERPOOL 2

Valencia: Cañizares; Angulo, Björklund (Farinós, m.86), Soria, Djukic, Carboni; Mendieta, Popescu, Schwarz; Ilie (Lucarelli, m.75) y Claudio López.Liverpool: James; Heggem (Dundee, m.80), Staunton, Carragher, Bjornebye; McManaman, Redknapp, Ince, Berger (Harrkness, m.90); Owen (McAteer, m.84) y Fowler. Goles: 1-0. M.47. Claudio López aprovecha un rechace tras un disparo al poste de Ilie. 1-1. M.79. McManaman marca tras una jugada de Owen. 1-2. M.86. Berger progresa por la izquierda y bate a Cañizares. 2-2. M.96. Claudio López lanza una falta, el balón da poste y en la espalda del portero y acaba metiéndose en la portería. Árbitro: Gilles Veissiere (Francia). Amonestó a Redknapp, Heggem, Fowler y Lucarelli. Expulsó en el segundo tiempo a Ince, McMananan y Carboni. Unos 50.000 espectadores en Mestalla.

Siguiendo órdenes del general Ranieri, el Valencia hizo lo que debía en el primer tiempo: encimar al Liverpool, encajonar a Owen y lanzar a toda mecha a Ilie y a López. Éstos, sin embargo, se perdieron unas veces en el exceso de individualismo del rumano y otras en la confusión del argentino. Así hasta que, a un suspiro del descanso, Ilie envió al poste y López recogió el cuero y lo depositó en el cesto. Con el viento del resultado en la espalda, el Valencia empezó a adornarse por momentos. Lo hizo Djukic, por supuesto, que ensayó incluso una serie de desplantes taurinos ante el aterrorizado gusto de la hinchada valencianista. Y lo hizo, cómo no, Ilie, que buscó a los zagueros por el simple placer de burlarlos.

En realidad, el Valencia se puso a tocar en el centro del campo y a esperar a que se abriera más tarde o más temprano la defensa inglesa. Se abrió. Pero al grupo de Ranieri le faltó la pegada de otros días. El Liverpool, para entonces, ya había desaparecido del mapa. Entre otras cosas, porque Berger practicó el absentismo e Ince, tan sobrevalorado, evidenció sus notables carencias.

El Valencia brilló en general más de lo acostumbrado, pero arrastró todo el partido el desacierto de Popescu. Fuera por el orgullo herido de un legendario equipo, fuera por el pánico que le entró al Valencia, despertó el Liverpool en el último cuarto. Y pasó de un susto a otro en Mestalla hasta el infarto final. Primero falló Fowler, a quien, solo ante Cañizares, se le engarrotó la pierna. Pero más tarde surgieron Owen y McManaman, que no fueron tan benévolos. Para eso son los dos mejores jugadores ingleses del momento. El Valencia, por su parte, no supo superar el golpe. Quedó sonado, sobre todo porque Ranieri ya había cambiado a Ilie. ¿Quién debía volver a desequilibrar el partido?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de noviembre de 1998