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LA LIGA INSÓLITA

Rivaldo calca la jugada de Ronaldo en Compostela

Barcelona
Las siete jornadas transcurridas muestran un compendio de hechos insólitos que ayer culminaron con el fichaje de Javier Clemente como nuevo entrenador del Betis, con lo que este equipo presenta su candidatura para el libro Guiness con cuatro entrenadores en tres meses. El Mallorca encabeza la tabla por vez primera a estas alturas del campeonato, hecho que no se había dado en toda la historia. El Madrid se sitúa como el segundo equipo más goleado, cuando el año pasado por estas fechas sólo había encajado un tanto. Los dos máximos goleadores son españoles, algo que no ocurría desde hace seis años, y uno de ellos (Urzaiz) ha marcado en los seis últimos partidos.

"Estoy como en una nube". No es fácil escuchar a Rivaldo una confesión así. Hombre parco en palabras, que recurre a los monosílabos y que suele hablar a media voz, el brasileño estaba todavía ayer impactado por su sensacional jugada en Montjuïc, que le dio el triunfo al Barcelona en el derby ante el Espanyol (1-2).La acción de Rivaldo no acabó en gol pero sí en un penalti indiscutible -el once azulgrana salió retirado en camilla- que transformó Giovanni. Fueron siete segundos y siete toques. No necesitó más. Rivaldo recorrió 35 metros sorteando a cuatro rivales: Pacheta, Cristóbal, Galca e Iván Helguera, hasta que, cuando iba a chutar, Domínguez le derribó. Es inevitable comparar su acción con la que Ronaldo dejó para la memoria y la publicidad hace dos años en Santiago de Compostela: un golazo después de deshacerse de un montón de rivales, recorrer 34 metros, con 14 toques en 10 segundos.

Como siempre humilde y sincero, Rivaldo siguió con los pies en el suelo. "La jugada de Ronaldo fue mejor. Aquélla acabó en gol, y la mía no".

Quizás eso fue, para el vestuario del Barça, lo de menos. Necesitado de autoestima, de confianza capaz de generar algo de ilusión, la jugada de Rivaldo ha tenido efectos balsámicos en el vestuario. Sirvió para decidir en un derby muy cuesta arriba, para ganar a pulso una semana tranquila y para eclipsar las profundas lagunas en el juego. Ni siquiera Rivaldo lo omitió: "El partido estaba muy difícil con la expulsión de Pellegrino. Era muy complicado tocar el balón con un hombre menos. El gol tenía que llegar de una jugada individual", explicó el futbolista.

Algo le ha molestado, sin embargo, profundamente. "Me he quedado algo triste después de escuchar a gente que no fue pealti. Casi salgo muerto de esa jugada. No recuerdo en toda mi carrera un palo tan fuerte como ése. Fue un penalti clarísimo. Yo no hice teatro. Sentí miedo porque no notaba el pie, que estaba como muerto".

Fue sólo una impresión, porque la lesión, una herida en el tobillo que sangró, no ha revestido gravedad. La exploración médica de ayer confirmó el primer diagnóstico del domingo, y por lo tanto el delantero brasileño podrá jugar probablemente el próximo partido ante la Real Sociedad, al igual que Kluivert, que no pudo acabar el derby a causa de una contusión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de octubre de 1998