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SÍLVIA COMES Y LÍDIA PUJOLCANTANTES

"Cuando una canción ya no nos sorprenda, será inútil seguir"

Tras varios meses de problemas técnicos definitivamente superados, el primer disco de Sílvia Comes y Lídia Pujol está ya en la calle. Un disco que, desde bastante antes de su publicación, había despertado una expectación con pocos paralelismos en la historia de la canción catalana. Hace más de un año el boca-oreja comenzó a funcionar, sus conciertos empezaron a llenarse, el entusiasmo parecía contagioso e hizo correr ríos de tinta, pero el disco incomprensiblemente no estaba en las tiendas. Ahora, por fin, se ha subsanado el vacío y Lídia Pujol y Sílvia Comes pueden mostrar su primer compacto. "En el momento en que una canción no nos sorprenda, será inútil seguir", afirman. "Es un disco sincero", dice Lídia Pujol. "Un disco con canciones para cualquier momento del día". El compacto sin título (simplemente Sílvia Comes & Lídia Pujol) incluye 12 canciones en castellano y catalán sobre textos de Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma, Allen Ginsberg y uno de la propia Pujol. "Las canciones, aunque no hayamos escrito los textos responden a nuestras vivencias", explica Sílvia Comes. "En un momento dado conocemos a un autor y nos identificamos con su experiencia hasta hacerla nuestra. Los poetas escogidos pueden parecer dispares, pero el contenido de todos los poemas es el mismo: hablar de la ética de la vida, del compendio de cosas que conforman la vida. Además, todos ellos hicieron su pequeña o gran revolución como poetas". La canción que abre el compacto en catalán y lo cierra en castellano marca ya una distancia con la mayoría de productos actuales al hablar de dos suicidas, uno de ellos afectado de sida. "Se pueden explicar las cosas como son y no espantar a nadie", afirman. "La música nos ayuda a explicar esos hechos de una manera sencilla, no superficial. Todo el disco habla de esta manera: despojando la realidad de flors i violes". Esta cierta crudeza en los textos hizo que en un primer momento se cuestionase la aceptación popular del trabajo de Comes y Pujol; posteriormente, sus éxitos en directo confirmaron lo contrario. "Creemos que este trabajo va dirigido a una minoría pero, eso sí, una minoría muy amplia", explica Comes iniciando la frase que concluye Pujol: "Apuntamos más a la intimidad del individuo y al individuo como tal antes que al colectivo. La industria discográfica suele crear productos dirigidos a los colectivos, a cada colectivo en concreto, olvidando al individuo; y se equivoca". Al hablar de industria discográfica, las palabras de Pujol se tornan algo más duras. "Falta atrevimiento en la industria. Generalmente se relaciona industria con concesiones y es verdad: a veces un producto ha tenido que hacer tantas concesiones que pierde totalmente su esencia". Esa lucha contra las concesiones ha sido, sin duda, uno de los motivos del retraso en la aparición del disco, pero ese punto no parece preocupar a ninguna de las dos. "Si un disco es bueno no importa si aparece este año o el siguiente", afirma Pujol sin el total consentimiento de Comes: "No estoy segura de si lo que hacemos es tan bueno como nosotras creemos". "Lo importante es que cada canción nos maraville a nosotras mismas; en el momento en que una canción no nos sorprenda será inútil seguir. Veo grupos que se pasan toda la vida haciendo la misma canción y me deprimo", concluye Pujol. Para luchar contra esa posible monotonía, el dúo barcelonés ya ultima la presentación de este disco en directo con el añadido de varios músicos que rompan la habitual soledad compartida de las dos mujeres sobre el escenario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1998