Zaplana y Macià "venden" plazas de garaje
Lejos quedan los tiempos en que los políticos consideraban poco rentable y nada vendible cualquier actuación pública en el subsuelo de las ciudades. Si hasta en los colectores y alcantarillas se habilitan ahora zonas visitables para rentabilizar electoralmente la inversión, no es de extrañar que la inauguración de un aparcamiento subterráneo llegue a convertirse en un acontecimiento de primer orden, capaz de movilizar a las autoridades, absorber un gasto de millones de pesetas y de colapsar el tráfico. Eso al menos fue lo que ocurrió ayer en Alicante y Elche, a la misma hora, con idéntico propósito y similar profusión de medios técnicos y humanos. En Alicante se inauguró el aparcamiento público construido a lo largo de la céntrica avenida de Alfonso El Sabio, con capacidad para 600 vehículos, y en Elche comenzó a funcionar al parking bajo el Paseig Nit de L"Albà, con 328 plazas. En ambos casos se organizaron actos que mantuvieron ocupada a la población interesada toda la jornada. Matinales juegos infantiles, música festera, tenderetes con productos típicos y los obligados, institucionales y grandilocuentes cortes de cintas, protagonizados por Eduardo Zaplana en Alicante y el alcalde Diego Macià en Elche. Como colofón del evento, el no menos ineludible concierto. Miguel Ríos actuó en Alicante, y el grupo OBK animó la fiesta en Elche. Las inauguraciones llegaron precedidas de cierta polémica. Los socialistas de Alicante criticaron durante días los fastos por considerarlos un ejemplo de electoralismo barato. Hasta que se enteraron de que sus compañeros de filas de Elche habían organizado un acontecimiento clónico. Mientras, los populares de Elche arremetieron contra Macià y calificaron también de "electoralista" la inauguración. Al menos, miles de contribuyentes de Alicante aprovecharon los precios populares y disfrutaron de una velada musical. Para votar faltan ocho meses.


























































