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GENTE

LA BENDICIÓN DE FIDEL CASTRO

Oficiando de simple testigo, no de sumo pontífice ni de Comandante en jefe, como es la costumbre, Fidel Castro bendijo el miércoles simbólicamente la inversión española en Cuba con una doble ceremonia. La primera, privada, consitió en la boda del empresario canario Enrique Martinón, el pionero de la inversión extranjera en Cuba y responsable de la construcción de tres hoteles en la playa de Varadero y de un cuarto en La Habana -inaugurado anteayer- , todos bajo gestión de la cadena Sol-Meliá. Castro y el abogado canario José Juan González Batista -apellido que sin duda llamó la atención al mandatario cubano- apadrinaron con sus firmas la boda civil entre Martinón y Janet Martinez Morán, la media naranja cubana del empresario canario, con quién convive desde hace años y tiene dos hijas, Josefa, de cinco años, y Mónica, de tres meses. De la boda, oficiada con toda solemnidad y rigor por el cónsul de España en Cuba, Eduardo de Quesada, Castro con toda la comitiva salió a proceder a la segunda ceremonia: la inauguración del Hotel Meliá Habana, el último construido por Martinón en asociación con la empresa minera canadiense Sherrit y las empresa estatal Cubanacan. Estuvieron presentes, además de Castro y Martinón, el presidente de Sherrit, Ian Delaney y el de Sol-Meliá, Gabriel Escarrer, representantes de las dos compañías extranjeras con más intereses e inversiones en la isla, quienes ahora están a punto de unirse para construir una decena de hoteles en la isla. Preguntado por la importancia de la asociación de estos dos importantes grupos, Castro, el verdeolivo padrino de bodas, sólo comento: "Meliá, la Sherrit y el socialismo...! Hum ¡. Un símbolo y un síntoma de esta época".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de octubre de 1998