EL DEBATE TRAS LA TREGUA DE ETA

Aznar y Almunia abordan hoy un giro en la política penitenciaria para consolidar la tregua

El jefe del Gobierno, José María Aznar, y el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, abordarán hoy, según fuentes de La Moncloa, un giro en la política penitenciaria del Gobierno con los presos de ETA, dentro de la segunda ronda de conversaciones con los partidos democráticos iniciada por el presidente tras la tregua anunciada por la banda terrorista. La primera ronda ha permitido un acuerdo para establecer dos fases claramente diferenciadas. La inmediata, orientada a consolidar el proceso de paz en el País Vasco, contemplaría el acercamiento de los presos a cárceles de Euskadi y la posible puesta en libertad condicional de aquellos que hubieran cumplido ya las tres cuartas partes de la condena. En la segunda, que no llegaría antes del año 2000, se iniciaría el debate político sobre las reivindicaciones de los partidos nacionalistas vascos.

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Tras la reunión de hoy con Almunia, sólo dos días después de la visita a La Moncloa del líder del PNV, Xabier Arzalluz, Aznar pretende "estar en condiciones de adoptar iniciativas" orientadas a consolidar las expectativas de paz creadas con el alto el fuego de ETA. También confía en que este encuentro sirva para limar los recelos que el PSOE, y en particular el propio Almunia, mantiene hacia la actitud que el presidente ha mantenido antes y después de que la banda terrorista anunciase la tregua.El presidente de Canarias, Manuel Hermoso, cerraba ayer la primera ronda de entrevistas con Aznar con este mismo mensaje de optimismo. "Ningún objetivo político debe enturbiar el proceso de paz", dijo en sintonía con la nueva actitud de los populares.

Aznar abordará en esta segunda ronda el proceso de paz propiamente dicho, desligado de las reclamaciones políticas de los nacionalistas y una vez que Arzalluz, tras proclamar que "el pueblo vasco no cabe en esta Constitución", ha aceptado esperar el tiempo que haga falta para abordar una posible negociación política sobre el futuro de Euskadi. Según manifestó ayer el portavoz del Gobierno, Josep Piqué, en la conversación que mantuvieron Aznar y Arzalluz se habló "con toda crudeza de todo lo que tenía que hablarse". Aunque Piqué sostiene que no habrá gestos de generosidad "hasta que no haya una constancia explícita de que la voluntad de ETA de abandonar las armas es real", en fuentes de La Moncloa se subraya que el Gobierno ha asumido ya su disposición a cambiar su política penitenciaria, e incluso no descarta un traslado de presos a las cárceles del País Vasco a corto plazo, antes del 25 de octubre, fecha de las elecciones autonómicas vascas, si cuenta con el consenso de los partidos.

Este traslado sería "un gesto" en la línea de "humanizar el conflicto" y para "favorecer la creación de un clima de distensión que contribuya a consolidar la tregua de ETA en un cese definitivo de las armas". Un gesto de estas características, razonan las mismas fuentes, tampoco tendría un carácter irreversible en el supuesto de que ETA finalmente decidiera romper la tregua. La división del proceso en dos fases anima al Gobierno del PP a dar este paso. De otro modo, según fuentes gubernamentales, se vería imposibilitado porque "un Gobierno no puede abrir un proceso de negociación política bajo el chantaje de un alto el fuego que amenaza con romperse". El Ejecutivo seguirá dando pasos en su política penitenciaria en la medida en que el proceso de paz se vaya consolidando y ETA haga nuevos gestos. "La salida de presos con altas condenas requeriría un cese definitivo de las armas y un reconocimiento a las víctimas del terrorismo", se señala desde el Gobierno. La posición que mantuvo Arzalluz el martes, en contraste con su duro discurso del domingo en Vitoria, ha sido decisiva. Superadas las reticencias iniciales, en el Gobierno cada vez está más instalada la idea de que el proceso de paz se va instaurando. "Aunque no se puede hacer actos de fe con ETA, cada día que pasa se hace más difícil para los terroristas echar marcha atrás", señalan en La Moncloa.

De hecho, se asegura con contundencia que se empiezan a dar las condiciones para estudiar "los pasos pertinentes para consolidar la tregua en un auténtico proceso de paz".

Pero Aznar también pretende en el encuentro de hoy con Almunia disipar los recelos de los socialistas hacia su gestión ante la tregua. El Gobierno está sorprendido porque, una vez que ha elegido la fórmula del consenso con los líderes de los partidos democráticos, el PSOE ha expuesto públicamente su temor a que Aznar juegue con dos barajas en la política a seguir ante la tregua: una con el PNV y otra con el PSOE. "El Gobierno va a jugar limpio y a una única carta, la del consenso democrático", sostienen en La Moncloa. También está sorprendido por la anunciada iniciativa paralela de Almunia de abrir una ronda de contactos con los partidos, así como por la demanda que hizo a Aznar para que le exigiera a Arzalluz lealtad constitucional. En La Moncloa se admite que el PSOE multiplique sus contactos con otras fuerzas políticas para hablar de la tregua -Arzalluz ha rechazado un encuentro con Almunia-, pero no que los socialistas oficialicen estos encuentros y los justifiquen por la ausencia de iniciativas del presidente del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 30 de septiembre de 1998.

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