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Los socialistas gallegos continúan divididos a un mes de su congreso

Santiago de Compostela

El congreso que los socialistas gallegos celebrarán el 10 de octubre no volverá a ser un espectáculo de unanimidad aparente. Al menos dos grupos pugnarán por la secretaría general y la mayoría de los dirigentes vaticina obstáculos insalvables para formar una lista unitaria en el mes que resta para la asamblea. El portavoz del PSdeG en el Parlamento autonómico, Emilio Pérez Touriño, confirmó este fin de semana su candidatura, que se medirá a la del vicesecretario general saliente, Miguel Cortizo.

Desde hace una década, el PSOE gallego es una maquina trituradora de líderes efímeros. Hasta tres candidatos a la presidencia de la Xunta y dos secretarios generales se han quemado en el empeño desde 1989. El último fue su dirigente más conocido, el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, quien abandonó la secretaría general el pasado mayo y abocó al partido a un congreso extraordinario. Sometido a una dura contestación desde la humillante derrota en las elecciones autonómicas de 1997, Vázquez se acantonó en su feudo municipal y cedió al partido la responsabilidad de buscar un líder sólido.Aunque el alcalde coruñés se limita a contemplar el debate, desde su entorno se ha advertido que no renuncia a su cuota de poder. Los dirigentes afines a Vázquez no se han decantado públicamente por ningún candidato, pero en privado no ocultan su predilección por Cortizo, quien ha mantenido en el pasado durísimas batallas con el entonces guerrista Vázquez. Así y todo, en el entorno de Vázquez aún se espera un gesto del expresidente de la Xunta Fernando González Laxe, muy reacio a sumarse a la lucha. De hacerlo, podría trastocar el curso del congreso.

Pérez Touriño pretende ofrecer una imagen más rupturista, aunque sin apartar totalmente al núcleo de Vázquez, que en mayor o menor medida ha condicionado la vida del partido en los últimos 20 años. Su principal baza es que, tras una larga temporada en Madrid, apenas se inmiscuyó en las encarnizadas batallas internas del PSdeG y eso le permite presentarse con cierta aura de virginidad. Mantiene muy buenas relaciones con José Borrell.

Los dos candidatos han dedicado el verano a recorrer las agrupaciones locales y se han encontrado ante sectores diversos cuya postura final es una incógnita. Por ejemplo, Abel Caballero también está en campaña tratando de aglutinar voluntades en pro de una dirección consensuada. Algunos dirigentes, entre los que se encuentra el exsenador Xaime Barreiro, promueven una plataforma con objetivos semejantes y, como Caballero, no descartan presentar candidatura. Otros grupos muy críticos han citado incluso el nombre de Enrique Curiel, una alternativa con muy escasas posibilidades. Las pugnas personales preocupan. Ceferino Díaz, líder del sector crítico del PSdeG, afirmó ayer que los socialistas deben dejar "de sangrarse" y que es momento de que "arrojen las navajas y tiendan la mano".

Las discrepancias no impiden una coincidencia casi generalizada sobre la futura línea política del partido: la organización debe funcionar de modo más autónomo respecto al conjunto del PSOE y recuperar un mensaje galleguista para hacer frente a la avalancha del BNG. Pero ese nuevo proyecto necesita un rostro que lo presente y puede que ni siquiera el próximo congreso despeje la incógnita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de septiembre de 1998

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