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GENTE EN VERANO

Al Rey no le gustan los sombreros de flores

Fraga caza un corzo de 30 kilos sin que se produzcan detenciones. Ortega Cano y Rocío Jurado, a punto de volver a los ruedos. Un mago gallego provoca el retorno a la abogacía de González

Al rey Juan Carlos no le gustó nada, pero que nada, el sombrero con el que apareció ayer por el Club Náutico de Mallorca la periodista Rosa Villacastín, tocada con un a modo de minisalacot de paja azul-grisáceo en cuyo frente campaban no ya algunas flores, sino la madre de todos los ramos. Con la soltura que le caracteriza, don Juan Carlos no se anduvo con rodeos y, plantándose ante el vergel florido, le espetó: "Pero ¿cómo has venido con este sombrero?". Luego, volviéndose hacia los periodistas, añadió: "Hay que hacer una colecta y regalarle una gorra a Rosa". Pese a tenerlo tan claro, el Rey no tiró de monedero para iniciar la recaudación. Rosa Villacastín, que reconoció que llevaba un look poco de regata y más bien de rastrillo de Marbella, de donde procedía la cacareada pieza, preguntó al Rey, quizá para alejar la atención borbónica de su sombrero, si cambiará los pañales a su nieto. El abuelo del año, al que Villacastín encontró superguapo, como si se hubiera dado un retoquecillo, o quizá a causa de algún kilo de más, respondió con un rotundo no.Pero no fue el tocado de la directora de Extra Rosa la única pieza cobrada en la jornada, porque el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, se despachó cazando un corzo de 30 kilos en la reserva cinegética de Os Ancares, en Lugo. Fraga, que en su etapa franquista sembró el terror entre los urogallos al abatir en Asturias una de estas aves protegidas, cazó ya el año pasado otro corzo de 35 kilos, que algunos miembros del PSOE local, con la lengua larga que da la oposición, dijeron que había sido "previamente localizado". Muy apropiada la compañía que se buscó el presidente de la Xunta en sus correrías cinegéticas por el parque natural gallego: el consejero de Medio Ambiente, Carlos del Álamo, quizá interesado en dar ejemplo ecologista.

Como víctima, esta vez, del animal, y no a la inversa, José Ortega Cano sale adelante. Al diestro le enganchó el toro el muslo derecho en Inca, cuando ya iba a retirarse definitivamente al final de esta temporada, como si el morlaco hubiera querido facilitarle un atajo hacia la jubilación. Pero él, ayer, desde la cama del hospital de Palma de Mallorca donde se repone satisfactoriamente de la operación del pasado domingo, y agarrado a la mano de su mujer, Rocío Jurado, dijo que el toro va de ala, que esta temporada está siendo "muy bonita y con muchos éxitos", incluso con una cornada "para que fuera completa, como me ha dicho esta mañana un amigo", y que a él no le retira más que su santa. Eso sí, el matador cartagenero da gracias a Dios, "porque el toro iba con muy mala idea", y califica a su mujer como "una enfermera profesional" por cómo se le ha portado. La cornada número 23 de su carrera, reitera Ortega Cano, no adelantará su retirada. Es más, pronto estará como nuevo.

Es de esperar que tenga un ojo por lo menos como el del mago y mentalista gallego Blake, que el pasado jueves, en Vigo, según informa Xosé Manuel Pereiro, escribió en un papel tres titulares que, aseguraba, saldrían en los periódicos del domingo, y lo guardó en un cofre ante redactores de La Voz de Galicia, que, a su vez, lo pusieron bajo custodia de los guardias de seguridad del periódico. En la madrugada del lunes, dos periodistas llevaron el cofre al café concierto donde actúa Blake y lo abrieron ante dos centenares de testigos. Bingo total. Uno de los titulares hablaba de la procesión del Cristo de la Victoria, algo notablemente previsible. El segundo adelantaba el procesamiento de una persona acusada de robar a un difunto un cupón de la ONCE premiado con cinco millones de pesetas. Curioso, pero no para desmayarse. El tercero rezaba textualmente: "González será el defensor de Vera y Barrionuevo en el Tribunal Constitucional". O Blake es verdaderamente un pedazo de mago o ya sabemos quién le ha desempolvado la toga a González. Sólo le falta prever qué pasará con el recurso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998