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El número de incendios forestales crece, pero es muy inferior al registrado durante la sequía 426 fuegos han acabado con más de un millar de hectáreas en lo que va de año

El número de incendios que se ha desatado en Andalucía en lo que va de año -desde el 1 de enero hasta el 31 de julio- ha sido mayor que en año pasado (381 incendios), pero muy inferior al número de siniestros que tuvieron lugar hasta el año 1995, en plena época de sequía. Según los datos sobre incendios que ayer presentó la Consejería de Medio Ambiente, aunque en lo que va de año se han quemado más hectáreas que en el mismo periodo de los dos últimos años, la tendencia se mantiene, pese a que la gran cantidad de lluvias de los últimos meses ha hecho crecer una gran masa de combustible natural. Con la llegada del verano este nuevo matorral se seca y contribuye a que se dispare la situación de máxima alerta, estado en el que ayer se encontraban cuatro provincias andaluzas. En lo que va de año el campo andaluz ha sufrido 426 siniestros, de los cuales 319, un 74,9%, han sido conatos (incendios de menos de una hectárea). Los 107 restantes, un 25,1%, han sido incendios de más de una hectárea, lo que ha provocado la quema de 1.399,3 hectáreas, de las cuales 494,4 corresponden a superficie arbolada (un 36,1%) y 874,9 (el 63,9%) a matorral. Según los datos recopilados por la Consejería, Huelva ha sido la provincia en la que más hectáreas se han quemado, con una pérdida de más del 35% del total de superficie quemada de Andalucía. En segundo lugar le sigue Almería, con 405,1 hectáreas, mientras que Córdoba ha sido la región con menor número de incendios y superficie quemada de toda la comunidad autónoma. Pese a que estas cifras son superiores a las del año pasado, en que se quemaron un total de 874,9 hectáreas, no es ni mucho menos comparable con la tendencia existente hasta el año 1995 en el que se quemaron 2.739 hectáreas. Sólo en los incendios ocurridos la semana pasada en Cataluña se quemaron cerca de 30.000 hectáreas de bosque. Juan María Cornejo López, director general del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente, resaltó ayer la bonanza de esta tendencia, pero matizó que la situación sigue siendo preocupante. Intencionados Cornejo añadió que las causas de los incendios tienen que ver con la acción del hombre sobre el medio en un alto porcentaje de los casos. Pese a que en más de un 29% de los casos se desconocen las causas de los siniestros, en un 41,2% está comprobada la mano del hombre y concretamente en un 29,6% una mano intencionada. El mayor número de incendios, sin embargo, tiene lugar por la negligencia de las personas, más que por su intencionalidad. A la acción del ser humano ha contribuido en gran medida la coyuntura medioambiental. Los vientos de poniente y de levante, el aumento de la temperatura en dos grados con respecto al año anterior y el bajo nivel de humidificación contribuyen a que en estos momentos la situación sea de alto riesgo en muchas provincias andaluzas como Jaén o Sevilla. Ayer mismo, a las 19.30 horas tres incendios se encontraban en activo en las localidades onubenses de Tharsis, San Bartolomé de la Torre y Almonte, donde ya se había declarado otro foco por la mañana que destruyó 25 hectáreas. En Cantillana (Sevilla) otro incendio, ya controlado, quemó ayer otras 46 hectáreas. La labor de las fuerzas de seguridad, tanto de la Guardia Civil a través del Seprona como de la policía autonómica a través de equipos de medio ambiente en Cádiz, Granada, Málaga y Sevilla, y las Brigadas de Investigación de Causas Forestales, formadas por agentes de la Consejería ha contribuido en la prevención de incendios y en el esclarecimiento de muchas de las causas. Desde el 1 de enero hasta el 31 de julio de 1998, la labor conjunta de todas las fuerzas de seguridad ha permitido investigar 308 incendios y se han esclarecido las causas de 160, procediéndose a la detención de 23 personas. Juan María Cornejo adelantó ayer parte del contenido de la futura Ley de Incendios, todavía en fase de consulta, que incluirá una serie de novedades con respecto a la actual. Entre esta novedades, la ley prevé el pago de una tasa para aquellas personas en cuyas tierras deba intervenir el servicio de incendios, si se demuestra que no se han tomado las suficientes medidas de prevención. Asimismo, contemplará bonificaciones para todo aquel que cumpla los requisitos de seguridad. La ley prevé también actualizar las sanciones hasta los 75 millones de pesetas y desarrolla la ley forestal del año 92, según la cual en zonas afectadas por incendio no cambia la calificación urbanística y se prohibe la construcción inmobiliaria en el terreno. Más bien al contrario, los responsables de ese terreno deberán replantar, regenerar y reforestar esa tierra. Cornejo resaltó la cada vez mayor concienciación de los ciudadanos en este aspecto, lo cual se ha reflejado en el aumento progresivo de las llamadas al número 900 que la Consejería ha puesto a disposición de los ciudadanos para recibir avisos y consultas sobre los siniestros forestales que tienen lugar en la región. En lo que va de año, este número ha recibido 448 llamadas, de las que un 45% han sido avisos de incendios, consultas y denuncias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998