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Los secretos de los magos, al descubierto

Demanda de 3.000 millones de pesetas contra un ilusionista que desveló los trucos en la televisión estadounidense

Dos magos de Virginia han presentado una demanda contra la cadena de televisión Fox por haber emitido unos programas de televisión que han acabado con buena parte del negocio en el sector: millones de norteamericanos han visto en la pequeña pantalla cómo un mago traidor explicaba con detalle los trucos que se esconden detrás de las ilusiones ópticas empleadas en las actuaciones habituales. Todo el mundo sabe ya cómo se hace desaparecer un elefante de una jaula (con espejos) o cómo se parte en dos a una mujer sin que luego le quede ninguna marca (porque no está sola en la caja).La Fox ha consolidado su posición como el cuarto canal de Estados Unidos gracias a tres series de audiencia garantizada: Los Simpson, Expediente X y una nueva serie de animación, King of the hill (El rey de la colina). Sin embargo, la Fox logró su mayor éxito en la temporada pasada con un programa especial que dejó con la boca abierta a 15 millones de espectadores: Breaking the magician"s code: magic"s greatest secrets revealed (Rompemos el código de los magos: desvelamos los mayores secretos de la magia).

Tal fue el éxito de la emisión(comprada en España por Antena 3) que la Fox ofreció a las pocas semanas una segunda y una tercera parte, y prepara la cuarta para dentro de dos meses. Ahora empiezan a llover las demandas de magos que se han quedado sin trabajo porque los espectadores conocen los trucos con los que se ganaban el pan de cada día.

Kevin y Cindy Spencer, dos magos de relativo éxito con un espectáculo que recorría Estados Unidos, han demandado a la Fox, al mago soplón y a los productores del programa por haber terminado con su carrera artística. Nadie paga por ir a ver una actuación cuando se sabe cuál es el truco para que las espadas nunca atraviesen a la mujer que está metida en la caja, dónde tenía Houdini el cerrojo secreto que le permitía salir de la jaula debajo del agua, e incluso, con gran daño para el gremio, cómo se saca un conejo de una chistera. O cómo se mete, para ser más exactos. Los Spencer aseguran que el poco público que ahora va a verlos se mofa de momentos estelares de su actuación.

Demanda

Según el diario The Washington Post, la demanda que han presentado los Spencer en Virginia solicita una indemnización de 20 millones de dólares (más de 3.000 millones de pesetas) por daños presentes y futuros. Es la mayor demanda presentada contra los autores del programa, aunque no la única: dos más siguen su trámite en los tribunales de Ohio y California. Los abogados de los Spencer quieren que la justicia persiga a los responsables de la cadena Fox, a la productora Nash Entertainment, que realizó los programas, y al mago que cometió la tropelía.A lo largo de los últimos meses, el único secreto que faltaba por desvelar era precisamente la identidad del mago traidor que violó el código ético al descubrir las interioridades de los trucos delante de una cámara de televisión. El mago en cuestión aparecía en pantalla cubierto siempre con una máscara (se le conoce como El Mago Enmascarado), guantes y lentillas de colores, para que ni siquiera por el color de sus ojos pudieran identificarle sus compañeros de profesión o sus ayudantes. Los programas se grababan de noche en un hangar abandonado; el halo de misterio lo completaba a la perfección el actor que ejercía de presentador, Mitch Pileggi, el siniestro agente Skinner de la serie Expediente X.

Ahora se especula con que el delator sea un tal Leonardo Montano, mago de larga carrera y pocos escrúpulos al que sus compañeros odiarán de por vida. Según la demanda, Montano robó secretos empresariales y violó el derecho a la propiedad intelectual: los creadores de algunos de los trucos rotos por Montano aseguran que este mago -igual que todos- firmó un contrato con los creadores de cada truco en el que se comprometía a no desvelar el secreto que forjaba la ilusión.

Otra de las demandas por violación de la propiedad intelectual viene firmada por Andre Kole, que ideó hace 45 años una ingeniosa manera de hacer creer al público que se puede partir en dos a una persona sin que ello repercuta en su salud o su aspecto. El abogado que defiende a Kole es el mismo que representa a David Copperfield, el mago más famoso del momento y al mismo tiempo el más envidiado por su relación con Claudia Schiffer.

Según este letrado, David Baram, no son los magos famosos los que más van a sufrir las consecuencias de la traición, sino los pequeños artistas con espectáculos itinerantes basados en trucos viejos pero eficaces. Ahora nadie puede pretender que un espectador se sorprenda sacando pañuelos de la boca o convirtiendo un conejo en paloma: todos saben que la metamorfosis nada tiene que ver con Kafka, sino con un doble fondo y unos animales extremadamente maleables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de agosto de 1998