XAVIER MARÍ» GERENTE DE BALNEARIO "Soy un "blavero", aunque tal vez por la acción del agua me he desteñido"

CLAUDIA NAVARRONació hace 44 años en L"Horta Nord. Cambió la imprenta de su padre por el balneario de Chulilla, que administra desde 1995, y la militancia en el blaverismo por las aguas mineromedicinales. Lo del pacto lingüístico le parece "cosmética politiquera" y lo que de verdad le interesa son los fangos y los vapores. Asegura que lo único que le impediría hablar valenciano sería el Alzheimer. P. ¿El agua lo cura todo? R. El agua es un elemento terapéutico que tiene sus indicaciones, sus contraindicaciones, y sus limitaciones. Es posible que existan aguas milagrosas, pero en los balnearios lo que tenemos son aguas mineromedicinales, que tienen unos efectos terapéuticos en función de su composición y de su aplicación. Hay una aplicación externa con baños totales o parciales; están las irrigaciones, las inhalaciones... Si el agua que se ingiere tiene una alta mineralización o puede irritar las mucosas digestivas está contraindicada para patologías como las úlceras. En las afecciones cardiacas, el agua caliente va a provocar una vasodilatación y también en personas con afecciones respiratorias graves los baños de agua termal pueden provocar alteraciones. La principal limitación son las varices. Si una persona con problemas en la columna tiene varices, el agua caliente está contraindicada y hay que aplicar otras técnicas con agua fría, o baños parciales con las piernas fuera de la bañera. P. ¿El contacto con el agua le alejó del blaverismo? R. Yo nunca he estado afiliado a Unión Valenciana, pero sí me considero un blavero, aunque tal vez por la acción del agua me he desteñido. Ahora estoy en excedencia, sin expectativa de destino; me dedico exclusivamente a actividades vinculadas con el termalismo y la medicina. Sí participé en política y soy el primero que tiene una publicación sobre la tercera vía en la que ya propugnaba una conciliación entre las dos facciones valencianas. Mi primera militancia política fue en la Unión Regional Valencianista, que después se transformó en Esquerra Nacionalista Valenciana, de la que fui secretario general. P. ¿Qué significa ser blavero? R. Es una indefinición. Yo soy un nacionalista, punto y raya. Si en el valencianismo ha habido una división entre blaveros y catalanistas, yo he pertenecido siempre al bando de los blaveros. Mi idea es que tiene que haber una reconciliación, que considero que ya está hecha. El ser minoritario y reconciliador me ha producido simpatía por todos e identificación con ninguno. Yo aspiro a la Europa de los pueblos y no a la Europa de los Estados. Las demás conclusiones que las saque cada uno. Somos una especie rara, blaveros y no blaveros, y como encima hay extravagancias, es fácil la crítica. A veces el nacionalista que está en política no tiene más remedio que decir brofegaes... P. Hay quien opina que ser nacionalista de izquierdas es una contradicción. R. Yo no intentaré rebatir a nadie, a cambio de que no entremos en discusiones estériles. No tengo intención de convencer a nadie de que sea nacionalista; solo les pido que me dejen serlo a mí. Me dejé la barba por comodidad y no me pienso afeitar porque perdería una comodidad que he conseguido adquirir. En el campo de las ideologías estoy satisfecho de lo que pienso y no estoy por la labor de dejarme influenciar. Yo no voy a hacer proselitismo, pero que nadie me intente convencer. De lo que me gusta hablar es de termalismo y de nacionalismo sólo hablo en foros nacionalistas. Que elucubremos aquellos que tenemos un lenguaje parecido, aunque constituyamos un gueto. El que piense que el nacionalismo es malo, que no lo pruebe, quien crea que los nacionalistas son demonios, que dibuje los cuernos. Yo en esta vida ya he discutido mucho y ya estoy harto. Considero que estar en minoría genera fácilmente violencia y yo no estoy por la labor. Me hice objetor después de la mili porque no me atreví a hacerlo antes. P. ¿Cómo se pasa de la política al termalismo? R. Yo soy político en tanto que soy persona, pero siempre ha sido de forma tangencial. Dije que me tomaba entre 15 y 20 años de excedencia en la militancia y estoy por pedir una prórroga. Como médico empecé a moverme en el mundo de los balnearios desde el punto de vista empresarial. ¿De la izquierda a la opción privada? No soy lo que se dice un esquerrós. Lo único que tengo de rojo es el grana del Levante, soy alternativo y minoritario hasta en el fútbol; me considero más socialdemócrata que de la izquierda-izquierda. A la empresa llegué por varias circunstancias, mi padre, que era alcalde y de derechas, tenía una imprenta. Lo del nacionalismo no tiene mérito; nací un 7 de octubre para estar presente el 9 d"Octubre. P. ¿Qué opina del pacto lingüístico? R. Yo creía que no se llegaría a ningún pacto y desde mi punto de vista a lo que se ha llegado es a una firma, no a un pacto. Creo que lo que hace falta ya lo teníamos conseguido. El rescoldo que queda de este enfrentamiento no sirve ni para asar una chuleta. Las posiciones estaban tomadas hace tiempo. Y lo lamentable es que el pacto lingüístico ya estaba, ya empezaba a haber una generalización de cuál era el uso del valenciano; aunque había reductos e intransigencias. La sociedad ya había decidido no entrar en discusiones y aceptar algo aunque no le acomodara. El pacto es una extraordinaria operación política; desgraciadamente, los que más han ganado son los que más lo están bombardeando. Hay más voluntad de llegar a acuerdos en UV, lo que ocurre es que políticamente no pueden exhibirlo. Al PP le interesa la operación política y a los otros les importa tres pitos el pacto lingüístico, porque si les importara realmente la lengua no estarían pidiendo más y más... Al final el triunfo es de aquellos que quieren utilizar el valenciano y seguir utilizándolo como lo han hecho hasta ahora. Lo demás es cosmética politiquera y psicolingüística, porque a algunos les haría falta tratamiento psiquiátrico. Pensaba que no habría pacto porque podía haber mayor burrera para alguno y resulta que ha habido algunas abstenciones y la burrera está en algunos que deberían ser más prudentes y seguir trabajando por la lengua si realmente creen en ella como vehículo de identificación. P. ¿Qué opina del cierre del Egin y del nacionalismo vasco? R. No he dedicado tiempo a reflexionar sobre este tema y cualquier opinión sería más visceral y espontánea que reflexiva. Sí comparto la opinión de que si realmente Egin es una estructura de un conjunto de violentos, se pueden vestir de lagarterana o de nacionalistas, pero lo que son es violentos. La ley está ahí y punto. Sobre el nacionalismo vasco pienso que deben ser más pacíficos si quieren ser convincentes. P. Hasta dónde llegaría para defender la lengua? R. He dicho que no haría proselitismo. Creo más en la voluntad de las personas que en las imposiciones. El nacionalismo no se fundamenta exclusivamente en la lengua, aunque es un valor extraordinariamente positivo. Pero si para mantener la idiosincracia nacionalista tuviéramos que continuar arando la tierra con caballo... Si el idioma tiene que desaparecer, lo que está claro es que siempre existirán nexos. No estoy dispuesto a pegarme con nadie por defender mi lengua, pero es difícil que nadie me convenza de que no hable en lo que me pertenece. Sólo me impediría hablar en valenciano el Alzheimer. P. ¿Qué modelo de balneario promueve? R. Existen dos tendencias, una más vacacional y otra más terapéutica. La primera utiliza el agua como elemento lúdico y de recreo. La segunda, el termalismo médico pretende darle al agua mineromedicinal la importancia terapéutica que tiene, con rigor y control por parte de profesionales de la medicina. En Chulilla apostamos por esa orientación, que incluye también los tratamientos de estética termal, sin excluir el factor de descanso. P. ¿El estrés ha rejuvenecido la clientela del balneario? R. Claro, la gente joven ha visto que también es beneficiaria de las aplicaciones hidrotermales, no es exclusivo de personas mayores o con patologías crónicas. El estrés tiene manifestaciones somáticas y emocionales. En un balneario se pueden combatir los problemas neuromusculares, osteoarticulares... si encima estás en un entorno relajado contrarrestas también los aspectos psíquicos del estrés. Nadie programa sus dolencias; ir a por un público que se preocupe por su salud de forma preventiva te abre a cualquier época del año, no sólo a los periodos vacacionales, que es cuando vienen los que sólo buscan placer y descanso. P. ¿No apuestan por las curas de adelgazamiento? R. No intentamos ofrecer tratamientos de adelgazamiento de manera especulativa. El problema de la obesidad es que el resultado que más se produce es el fracaso; la mayoría de la gente vuelve a engordar. Si hay que medir la eficacia del tratamiento en la no reproducción del problema no podemos decir que hacemos curas de adelgazamiento, sino tratamientos que ayudan a adelgazar con vendas heladas, masaje, baños, mesoterapia, pero milagros no hacemos, esto no es Lourdes. LA TERRAZA

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