Familias desalojadas del casco histórico de Sevilla interrumpieron el pleno
El pleno del Ayuntamiento de Sevilla, una sesión maratoniana, estuvo marcado ayer de principio a fin por la presencia de los vecinos del número 27 de la calle Palacios Malaver, desalojados el pasado jueves por orden de la Gerencia Municipal de Urbanismo. Algunos vecinos interrumpieron la sesión justo cuando se producía el debú de Carmelo Gómez como nuevo portavoz del grupo socialista. Acusaban a la alcaldesa: "Usted se va de vacaciones y yo tengo a mi madre deshidratada con tres gramos de azúcar". Simultáneamente, los tres ediles de Izquierda Unida desplegaron desde sus asientos una pancarta en respuesta a unas manifestaciones previas de Soledad Becerril: "Yo no tengo una tita con una casita en mal estado". La alcaldesa les invitó a quitarla, cosa que tuvieron que hacer dos conserjes municipales. Mientras se desarrollaba el pleno, los delegados de Urbanismo, Mariano Pérez de Ayala (PA) y de Asuntos Sociales, Rosario Conde (PP), se reunían con los vecinos en el despacho de IU. La mayoría gobernante se negó a aprobar una moción urgente. Los vecinos siguen en la calle, pese a ofertas alternativas. "Algunos no pudieron recoger la cartilla del médico ni el carné de identidad", dijo un portavoz vecinal.


























































