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Entrevista:

JANGO EDWARDS PAYASO "En España hay una audiencia hambrienta de carcajadas"

Margot Molina

Su espectáculo no necesita traductores y, cual camaleón, se adapta al color de cualquier tipo de público. Le basta subir al escenario y echar un vistazo al respetable para encontrar el punto adecuado en el que la sonrisa se vuelve carcajada. Jango Edwards, un payaso de los de pura raza, sabe hacer reir a reyes y a plebeyos, a cualquiera que se le ponga por delante. Edwards, un norteamericano de Detroit con 48 años, está de gira por Sevilla, dentro del Festival Itálica en la Provincia, organizado por la Diputación. Su montaje Classical podrá verse en seis municipios sevillanos entre el 28 de julio y el 8 de agosto. Pregunta. ¿Se gana antes al público con una broma fácil, soez ? Respuesta. Cada audiencia es distinta y yo tengo un repertorio muy amplio que utilizo según el tipo de público que encuentro, aunque tengo fama de ser un provocador. Mis espectáculos son algo parecido a un paseo hasta el borde de un precipicio. Dependiendo del público, me acerco al final del precipicio o soy más clásico. P. Usted ha pasado una larga temporada en Barcelona y otra en Madrid, ¿Cómo explica está historia de amor con el público español? R. En España hay una audiencia hambrienta de carcajadas. La gente tiene ganas de que la hagan reir. Hay otros cómicos, como Leo Bassi -muy amigo mío-, que también tienen mucho éxito. De todas formas, lo mío es una historia antigua porque llevo viniendo a España desde 1978. P. ¿Tan bien le tratan qué va a cambiar su residencia de Amsterdan a Barcelona? R. El motivo del cambio es que, en septiembre de 1999, vamos a abrir una escuela de clown en Barcelona. En el proyecto están implicadas otras compañías, entre ellas están Tricicle o Comediant, y tengo trabajo duro durante un año. Daré seis horas de clases al día durante 24 semanas. P. ¿Ser un payaso es algo que puede aprenderse en una escuela? R. Todo el mundo, al nacer, es un payaso, pero después hay que trabajárselo. Cuando yo empecé, a los 16 años, la profesión estaba en peligro de extinción. Tuve la suerte de conocer a Fellinni y él me presentó a los grandes clown que todavía quedaban. Para mí ser un clown es mi religión, aunque hay mucha gente que ha prostituido esa palabra. P. ¿Qué tiene de especial su montaje Classical que usted asegura que puede verse una y otra vez? R. Pues que es un show de 12 horas en el que yo interpreto a 65 personajes distintos. Cada noche voy sacando a los personajes más adecuados para la ocasión porque lo mismo puedo quedarme desnudo que hacer una función para niños o para la reina de Holanda.

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Sobre la firma

Margot Molina
Ha desarrollado su carrera en El PAÍS, la mayor parte en la redacción de Andalucía a la que llegó en 1988. Especializada en Cultura, se ha ocupado también de Educación, Sociedad, Viajes y Gastronomía. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado, entre otras, la guía de viajes 'Sevilla de cerca' de Lonely Planet.

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