Un bebé en el palacio de la Zarzuela 30 años después

El día 24 de diciembre, don Juan Carlos recibía en el palacio de la Zarzuela a un reducido grupo de periodistas con ocasión de la Navidad y posaba con su familia. Unos días más tarde, el Rey iba a celebrar su 60 cumpleaños y reconocía que la idea de ser abuelo a esa edad era algo que le ilusionaba. La Reina, a su lado, sonreía y reconocía que los columpios de los jardines tenían que modernizarse ante esta posibilidad. Don Felipe, nacido hace 30 años, fue su último visitante. Los Reyes ya sabían entonces que iban a ser abuelos el mes de julio. Pero doña Elena y su esposo, Jaime de Marichalar, habían decidido aguardar unos días antes de comunicar oficialmente la noticia.El 29 de enero, la Casa del Rey anunciaba que la infanta Elena estaba embarazada. Cuando, tres años antes, la hija mayor de los Reyes contrajo matrimonio en Sevilla anunció a su padre que esperaría algún tiempo antes de hacerle abuelo. El Rey, al parecer, le comentó a su hija en tono de broma que no le hiciera esa "faena" hasta que cumpliera 60 años. Doña Elena ha seguido el consejo de su padre.

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La infanta se trasladó a vivir a Madrid en otoño, después de que su esposo fuera trasladado desde París por motivos profesionales. La pareja se instaló en un piso de la calle de Ortega y Gasset. Poco después, el bebé estaba en camino.

Doña Elena ha seguido durante estos meses con su vida normal. El funeral por el concejal sevillano Alberto Jiménez Becerril y su esposa, asesinados por ETA, fue su primera aparición pública tras el anuncio de su maternidad. La infanta quiso estar en Sevilla, la ciudad en la que se casó, en un momento de gran consternación, a pesar de su estado.

Preparación al parto

Durante estos meses, ha sido habitual ver a la infanta conduciendo su coche hasta la consulta de su médico para seguir las clases de preparación para el parto sin dolor. Sus vecinos del barrio de Salamanca de Madrid también la han descubierto visitando tiendas especializadas en ropa infantil. Si la sorprendían interesándose por una cuna azul, rápidamente circulaba el rumor de que daría a luz a un niño. Pero días después, la Reina compraba unos pendientes de niña en Atenas y aumentaba la creencia de que se trataba de una niña. No servía de nada que doña Sofía advirtiera: "Si no es una niña, tendrá que quedárselos la madre".La Reina, que llegó a la clínica poco antes de las doce de la noche visiblemente emocionada, acompañó a su hija en el momento del parto. Tras el nacimiento del bebé se esperaba también la presencia del Rey. Si los duques de Lugo siguen la tradición, los padrinos de su primer hijo serán los que actuaron en su boda: el rey Juan Carlos y la condesa de Ripalda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de julio de 1998.

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