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Cartas al director

Respuesta a un lector

Si bien conozco la tendencia de EL PAÍS con respecto a ciertos temas soy un fiel lector del mismo desde su salida a la calle (por su tono moderado y por sus artículos de calidad). Sin embargo hoy, al leer Cartas al director, me veo en la obligación moral de replicar a don Antonio María Regal, con la esperanza de que los antiabortistas también tengan su derecho de replicar (en EL PAÍS hay muchos artículos y cartas proabortistas pero, francamente escasos cuando son del signo contrario)En Cartas al director del día 23 de Junio don Antonio María Régal cita que la decisión de abortar o no ha de ser tomada por los implicados, y que dicha decisión ha de ser respetada. Aquí surge el siguiente problema, el señor Régal entiendo que da por hecho que los "implicados'" son los padres- sin embargo se olvida del implicado mas importante: el hijo-a. Lamentablemente dicho hijo-a no tiene el don de la palabra, no puede defenderse y no puede decidir por si mismo sobre su propia vida (depende totalmente de su madre) Por tanto, es el ser más inocente e indefenso que existe, y es una aberración el querer dotar a los padres del supuesto derecho de decidir sobre la vida de otro (sea su hijo o no). Hoy día existen medios más que de sobra (así como información) para evitar embarazos no deseados. y, por tanto, no deberian existir apenas supuestos para permitir el aborto. Por otra parte, es curiosísimo cómo la mayor parte de los proabortistas que conozco son antipena de muerte (¿no es contradictorio? Yo creo que es simplemente hipocresía.

Para terminar, he de decir que el señor Régal ha podido disfrutar de su derecho a la vida (derecho que él no desea para otros niños por lo que se desprende de su carta).-

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