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El fenómeno 'Seinfeld' entra en España

La cita con Jerry Seinfeld y sus tres amigos es mañana lunes, a las 22.00, en Canal +, que la ofrece en programación abierta. Sus peripecias de urbanos irredimibles, sintetizadas en media hora, podrán seguirse a diario, de lunes a viernes. Los espectadores españoles conocerán ahora una producción que en los últimos años conquistó al público norteamericano y congregó ante las pantallas el día de su despedida, el pasado 14 de mayo, a 80 millones de personas. El adiós de Seinfeld fue todo un acontecimiento social y mediático.Hablando de fenómenos, éste sí es de los de verdad. Dos meses después de su despedida definitiva en Estados Unidos, donde había culminado nueve temporadas en la cumbre de la televisión de ese país, la telecomedia Seinfeld empieza a emitirse en Canal + en busca de un público que se haga cómplice de su insólito universo de personajes y situaciones. Si esto se consigue, Jerry, George, Elaine y Kramer serán pronto en España nombres de andar por casa importados de las entrañas del Nueva York más profundo y auténtico.

Los Emmys y los Globos de Oro, y 30 millones de espectadores cada semana en Estados Unidos, han acogido de brazos abiertos a lo largo de estos años la propuesta neurótica, minimalista y urbana que es Seinfeld. El final de la serie fue un evento nacional reconocido por todos los medios de comunicación, que se dedicaron a repasar el impacto de la serie en la cultura popular de Estados Unidos.

En 1989, dos judíos neoyorquinos llamados Jerry Seinfeld y Larry David propusieron a la cadena NBC una comedia de situación de media hora protagonizada por el primero de ellos y un grupo de tres amigos, en la que Seinfeld mantendría su nombre y su oficio real: comediante de club nocturno.

Curiosamante, esta exitosa serie pasó desapercibida en sus primeras emisiones. Se había vendido como una telecomedia "sobre la nada", llena de discusiones circulares de un grupo de solteros maniáticos treintañeros del Nueva York de hoy, muy a lo Woody Allen.

El concepto de la telecomedia (producida por George Shapiro y Howard West) era difícil, no era una serie simpática ni sus personajes entrañables, como manda el género. Estos son sus perfiles: Jerry Seinfeld, modelo de pijo americano obsesionado con la higiene personal, infantiloide y sutilmente homófobo. George (Jason Alexander), su mejor amigo, patético ser obeso y sudoroso, frustrado con sus padres, eternamente soltero, vengativo y acomplejado. Elaine (Julia Louis-Dreyfus), también soltera, es propensa al ridículo y la humillación. Kramer (Michael Richards) es un gigantón inclasificable con gestos de Buster Keaton y mentalidad de genio loco.

Hilarante humor

Los cuatro personajes, rodeados de secundarios, protagonizan incontables desventuras plagadas de egoísmo, dudas, recelos... Y sí, todo esto rebozado en un hilarante humor del absurdo, ha supuesto el éxito televisivo más significativo de la década de los noventa en Estados Unidos.Los episodios de Seinfeld han sido debatidos hasta la saciedad, sus frases famosas se han adaptado al lenguaje popular, en Internet y en las tiendas de libros hay material inabarcable sobre la serie y sus entresijos. El episodio de 1992 El concurso se considera el mejor. En él, los cuatro amigos hacen un concurso a ver quién resiste más tiempo sin masturbarse, y cómo sucumben uno a uno a la prueba (John Kennedy Jr. es el culpable en uno de los casos).

Otro gran capítulo es el del "nazi de la sopa", sobre un árabe dictatorial que vende sopa en una cafetería sólo a quien se la pida ajustándose a las estrictas reglas de su establecimiento. En otro, a Seinfeld se le olvida el nombre de su nueva novia, y sólo recuerda que rima con una parte de la anatomía femenina. En otro, Kramer quema una cabaña que les han dejado para pasar el fin de semana mientras George está a punto de matar a un niño que vive en una burbuja de oxígeno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de junio de 1998